Veracruz: finanzas que empiezan a dar resultados / Enrique Yasser Pompeyo

Mesa de Redacción

Veracruz: finanzas que empiezan a dar resultados

Enrique Yasser Pompeyo

En tiempos en los que las finanzas públicas suelen estar bajo la lupa, hay datos que merecen ser puestos sobre la mesa.

Veracruz cerró el primer trimestre de 2026 con una señal particularmente positiva: fue la entidad federativa que logró la mayor reducción absoluta de su deuda pública en el país.

De acuerdo con el análisis de Aregional, firma especializada en finanzas públicas y gestión gubernamental, el saldo de la deuda veracruzana disminuyó en 4 mil 957.1 millones de pesos, al pasar de 48 mil 330.2 millones en el primer trimestre de 2025 a 43 mil 373.1 millones en el mismo periodo de 2026. En términos porcentuales, significa una reducción de 10.3 por ciento.

Pero más allá de la cifra, lo verdaderamente relevante está en lo que representa.

La disminución correspondió a deuda de largo plazo y fue producto de la liquidación anticipada de dos créditos, uno contratado con Banobras y otro con Santander.

Es decir, no se trata simplemente de una variación contable: hay detrás una decisión financiera encaminada a reducir obligaciones futuras.

El dato adquiere todavía mayor relevancia cuando se compara con el comportamiento de otras entidades.

Veracruz encabezó la reducción absoluta de deuda, por delante de estados como Coahuila, Estado de México y Guanajuato.

En un escenario nacional donde la deuda de las entidades federativas también disminuyó, Veracruz destacó por la magnitud de su ajuste.

Otro indicador que habla de una posición financiera más favorable es la relación entre deuda e Ingresos de Libre Disposición. Este porcentaje pasó de 60.2 a 44.7 por ciento en un año.

En términos sencillos, significa que las obligaciones financieras representan una presión menor respecto de los recursos que la entidad tiene disponibles para atender sus responsabilidades.

Y aquí está quizá una de las claves para entender por qué unas finanzas públicas ordenadas importan tanto: cada peso que deja de comprometerse en obligaciones financieras puede significar mayor margen de maniobra para atender las necesidades presentes y futuras de la población.

También resulta significativo que Veracruz mantenga una deuda per cápita moderada, dentro del rango de entre 3 mil 500 y 6 mil pesos por habitante, lejos de los niveles de las entidades con mayores cargas financieras.

Por supuesto, reducir deuda no debe ser visto como un objetivo aislado. Una administración pública responsable tiene que encontrar el equilibrio entre pagar obligaciones, mantener servicios públicos, realizar obra, atender las necesidades sociales y conservar capacidad financiera para los años siguientes.

Precisamente por eso, los números del primer trimestre ofrecen una lectura alentadora. La reducción de casi 5 mil millones de pesos en el saldo de la deuda y la mejora en los indicadores de endeudamiento apuntan hacia una administración de los recursos públicos con mayor margen y menor presión financiera.

En política, los discursos pueden generar titulares; las cifras, en cambio, permiten medir resultados. Y en este caso, los números colocan a Veracruz en una posición destacada a nivel nacional.

La reducción de la deuda no significa que todos los retos financieros estén resueltos, pero sí representa un avance importante: un estado con menores obligaciones financieras tiene mejores condiciones para planear, invertir y responder a las necesidades de sus ciudadanos.

El reto ahora será mantener esa disciplina, convertir el ahorro financiero en mayor capacidad de inversión y demostrar que el orden en las cuentas públicas puede traducirse en beneficios concretos para Veracruz.

Al final, unas finanzas sanas no son solamente una buena noticia para los estados financieros: son una herramienta para construir un gobierno con mayor capacidad de respuesta y un mejor futuro para su población.

enriquepompeyo@hotmail.com