- El aprovisionamiento de alimento con alta concentración de azúcar aumenta probabilidad de acaparamiento y robo en los primates, y un efecto contrario en conductas agresivas
- Isabela Ruelas Mesa, egresada de la Maestría en Neuroetología, realizó la investigación “Respuestas comportamentales del mono araña (Ateles geoffroyi) al aprovisionamiento alimenticio”
Redacción Hora Cero
El aprovisionamiento alimenticio, práctica donde los humanos proporcionan comida a la fauna silvestre, es una interacción cada vez más común en regiones donde la interfaz humano-primate se expande. Este fenómeno crece en áreas donde los animales van perdiendo su hábitat natural.
Así lo demuestra la investigación “Respuestas comportamentales del mono araña (Ateles geoffroyi) al aprovisionamiento alimenticio”, realizada en el estado de Quintana Roo por Isabela Ruelas Mesa, egresada de la Maestría en Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV).
La posgraduada explicó que la urbanización impulsada por el turismo y la deforestación en la Riviera Maya han aumentado los sitios compartidos entre humanos y monos araña, destacando que la fragmentación del ecosistema obliga a los primates a desplazarse hacia zonas con una alta presencia y actividad humana.
Estos espacios de contacto incluyen entornos periurbanos, zonas urbanas y áreas aledañas a carreteras, parajes donde es frecuente que las personas alimenten a los monos. A pesar de la tendencia creciente de esta práctica en la región peninsular, sus efectos sobre el comportamiento de la especie no habían sido estudiados.
Ante este vacío científico, la tesis de Ruelas Mesa examinó el impacto directo de este fenómeno en la Riviera Maya. En cada locación, la universitaria observó durante un mes conductas detalladas para registrar de forma sistemática cada interacción.
Para la recolección de datos en campo, registró los eventos de aprovisionamiento alimenticio utilizando el método de muestreo por ocurrencia. Además, implementó una evaluación de salud observacional no invasiva para valorar la condición física externa de cada uno de los primates.
Esta combinación metodológica permitió investigar las respuestas conductuales de humanos y monos, así como los factores socioecológicos que influyen en cada individuo.
La egresada de la maestría analizó los datos mediante cadenas de Markov de primer orden para modelar estadísticamente las secuencias de comportamiento observadas.
Isabela Ruelas se dijo interesada en compartir los resultados de su trabajo con las instancias correspondientes, como aportación para el desarrollo de políticas públicas en las que se deje claro que no se debe dar de comer a los monos porque los pone en riesgo, y es una especie protegida.



