El pacto de Pánuco / Hora cero

Hora cero
El pacto de Pánuco
Luis Alberto Romero
En política, las alianzas suelen construirse mucho antes de que aparezcan oficialmente las candidaturas; un caso que sirve de ejemplo es el de Pánuco, donde comienzan a circular versiones sobre una posible operación para impulsar a Nelson Rincón Cano como candidato a una diputación, mediante acuerdos entre distintos grupos políticos de la región.
Hasta ahora, se trata de versiones y lecturas políticas que no han sido confirmadas públicamente por los involucrados, pero que resultan muy evidentes.
La versión que circula en los corrillos políticos de Pánuco coloca a Rincón Cano como un perfil que podría servir para reagrupar a sectores que han perdido fuerza electoral; en particular, se habla de la cercanía con grupos vinculados al excontralor Ricardo García Guzmán, cacique político en la Huasteca Alta de Veracruz, y de un eventual entendimiento con sectores relacionados con el senador morenista Manuel Huerta Ladrón de Guevara.
De confirmarse, más que una renovación política estaríamos ante una operación de reciclaje de grupos y estructuras que buscan conservar o recuperar espacios de poder.
Y ahí está precisamente el punto que debería interesar a los ciudadanos: no tanto quién aparece en la fotografía, sino quiénes están detrás de ella.
La política de Pánuco y de la Huasteca veracruzana tiene una larga historia de grupos que se alternan, negocian y buscan mantener influencia; por ello, presentar a cualquier aspirante como una figura completamente nueva o ajena a esas estructuras llama la atención.
En el escenario que se perfila hacia 2027, Nelson Rincón podría convertirse en una pieza de negociación entre esos intereses; por un lado, grupos con experiencia y presencia política en la región, como García Guzmán; por otro, operadores que buscan fortalecer posiciones dentro de Morena, como Manuel Huerta.
El problema no sería que existieran acuerdos políticos, dado que eso forma parte de la democracia, sino que éstos se construyeran a espaldas de la ciudadanía y después se presentaran como una supuesta expresión espontánea de las bases.
Las elecciones de 2027 serán una escala importante rumbo a 2030; por ello las diputaciones, locales y federales no sólo estarán en juego por sí mismas, sino que pueden convertirse en plataformas para construir proyectos políticos posteriores, fortalecer grupos territoriales y medir fuerzas dentro de los partidos.
Por eso surge la pregunta en el sentido de qué proyecto representa realmente cada aspirante y, sobre todo, quiénes lo respaldan; si detrás de una candidatura existen acuerdos entre grupos que anteriormente estuvieron enfrentados o que pertenecen a distintas corrientes políticas, incluso a diferentes partidos, los ciudadanos tienen derecho a conocerlos.
Si Nelson Rincón pretende competir en 2027, tendrá que demostrar que su proyecto tiene respaldo ciudadano propio y que no es simplemente la nueva cara de viejas estructuras, en este caso, de García Guzmán y de Manuel Huerta.
@luisromero85