Mesa de Redacción
Más territorio, menos escritorio
Enrique Yasser Pompeyo
En la política hay una diferencia que se nota en las calles: la que existe entre gobernar desde un escritorio y gobernar caminando el territorio.
En Nogales, el alcalde Libni Zuriel de la Cruz parece tener claro que las necesidades de la población no se resuelven únicamente con reuniones y documentos, sino recorriendo colonias, escuchando a los vecinos y supervisando personalmente que las obras lleguen a buen puerto.
La frase “más territorio, menos escritorio” resume una forma de hacer gobierno que pone los pies en las calles y los ojos en las necesidades reales de la gente.
Basta recorrer algunas de las zonas donde actualmente se desarrollan trabajos para observar que hay una ruta definida de atención a la infraestructura municipal.
En la colonia Los Fresnos, particularmente sobre la calle Independencia, se prepara una obra de pavimentación que permitirá mejorar las condiciones de movilidad de quienes transitan diariamente por esta vialidad.
En Arenales, los trabajos de la calle Bugambilia avanzan con la instalación del drenaje y la red de agua potable, para posteriormente dar paso a la pavimentación y al alumbrado público.
El recorrido también llevó al alcalde hasta la calle Jacaranda, en la colonia Arboledas, donde se trabaja en una primera etapa que contempla drenaje, agua potable, guarniciones, banquetas y alumbrado público.
La intención de continuar posteriormente con lo que haga falta habla de una visión que busca no dejar las obras a medias, sino avanzar por etapas hasta completar las necesidades de cada sector.
En la colonia El Águila, la calle Guadalupe Victoria representa otro de los pendientes que comienzan a encontrar respuesta. Pavimentar las vialidades no solamente transforma la imagen urbana; también significa facilitar el acceso a viviendas, mejorar la movilidad y generar mejores condiciones para las familias.
Lo interesante de esta dinámica es que el alcalde no se limita a anunciar obras. Las recorre, las supervisa y mantiene contacto directo con el territorio.
Esa cercanía permite conocer de primera mano los avances, detectar pendientes y, sobre todo, mantener presente que detrás de cada calle hay familias que esperan soluciones.
Nogales necesita precisamente eso: continuidad, trabajo y presencia. Los discursos pueden ser importantes, pero una obra terminada, una calle pavimentada, una red de agua funcionando o un drenaje instalado son resultados que la ciudadanía puede ver y aprovechar todos los días.
Por eso, cuando Libni Zuriel de la Cruz habla de que “el resurgimiento de Nogales está en marcha”, el mensaje adquiere mayor fuerza cuando se acompaña de recorridos y acciones concretas.
Gobernar también es caminar. Es escuchar. Es supervisar. Es regresar a las colonias y comprobar que aquello que se prometió realmente avance.
En Nogales, la fórmula que hoy se observa es sencilla: menos escritorio, más territorio; menos promesas, más trabajo.
Porque al final, las ciudades no se transforman desde una oficina. Se transforman en sus calles.
enriquepompeyo@hotmail.com



