Las prisas, el peor enemigo de tu bolsillo / Teresa Carbajal

“DEBO, NO NIEGO; PAGO, LO JUSTO”

 Teresa Carbajal

  • Las prisas, el peor enemigo de tu bolsillo

 

Agustina, nombre usado para proteger su verdadera identidad, es una médica jubilada inquieta, que no para de actualizarse en el ramo de salud.

Sus estudios no se restringen solo a la medicina alópata, sino que van hasta la homeopatía, nutrición, y ahora en cuidados de la columna vertebral; en los últimos años se ha enfocado en medicina restaurativa, y atención de adultos mayores.

Es tan activa, que una de las anécdotas más bellas de la maternidad (ejercida en doble jornada), me la compartió ella hace muchos años, y la llevo siempre en mis recuerdos; dicha anécdota versa sobre cómo nos ven los hijos cuando somos madres trabajadoras.

Pues dice que cuando regresaba a su trabajo de una de las jefaturas que tuvo en el -hoy agonizante-  seguro social, sentía mucha pena de dejar a sus dos pequeños, y así conforme los veía crecer, a ratos pensaba en la idea de dejar de trabajar para dedicarse a ellos.

Cuando grandes, les pidió disculpas, por haber estado siempre ocupada; pero la más pequeña, ya siendo una profesionista, respondió a la disculpa, “no Mamá, siempre estuve orgullosa de ti al verte salir a trabajar para nosotros”.

Con lágrimas en los ojos, dio Gracias a Dios, de haber tomado la decisión correcta, nunca dejar de trabajar.

Hoy goza de su jubilación, pero quedó con “mucha cuerda”, y desde luego con la energía necesaria para desarrollar sus planes, así que siempre anda en cursos, y actualizaciones como lo dije de principio.

Pues resulta que Agustina, recién participó en una actualización médica cuya ceremonia de clausura, fue prevista por los organizadores para llevarse a cabo en Oaxaca, en donde además habrá un congreso, y demás.

Todos los eventos que rodean el acontecimiento que convoca a médicos de todo el país, tendrían lugar en un conocido hotel, que brindaría hospedajes, alimentos y los espacios requeridos, así como amenidades y lo que suele hacerse en estos casos.

Así las cosas, la convocatoria se hizo llegar a la comunidad con la advertencia de apartar sus lugares, espacios, hospedajes o servicios con la debida oportunidad; aunque faltan dos meses para ello.

La idea era asegurarse el lugar, y gozar de atractivos descuentos. Y bueno, siempre que nos dicen “descuento” la mente comienza a trabajar a tambor batiente, para no perderse ese descuento.

Esto fue lo que sucedió a Agustina, quien sintió dinamita en las manos por concretar el trámite; hizo cuentas; consultó sus saldos; y se dispuso a hacer el pago.

Medio leyó el documento enviado, hasta localizar un número de contacto, en este caso fue telefónico, que la llevó a otro número telefónico, luego a una página web y después a un what’s app…

Enseguida la amable voz del otro lado de la línea le indicó la cuenta para hacer el pago, la suma, y le metió más prisa a la que de por sí, ya tenía, para hacer el depósito.

Diciéndole que eran ya los últimos lugares y que tenía solo hasta ese día para pagar. Así, Agustina depositó en la primera tienda de conveniencia que se le atravesó y enseguida envió el comprobante, luego le dijeron que el pago estaba incompleto y que faltaba dinero.

Anotó en una hoja, y creyó que por un descuido había tomado mal la nota del monto a depositar, entonces corrió a otra tienda de conveniencia e hizo el pago del remanente.

Volvió a enviar el comprobante por what’s app, para su mala suerte le respondieron que el dinero estaba correcto, pero que lo había hecho a una cuenta equivocada y que ‘tenían que rescatar el dinero de ahí’, para devolvérselo, pero ahora le proporcionaron otra cuenta para hacer el depósito correcto.

Ya para ese entonces molesta, cuestionó que el error no había sido suyo, con la misma amabilidad de inicio, le ofrecieron una disculpa, y le dijeron que le recuperarían su dinero, incluso le mandaron una hoja membretada de la Sectur, (Secretaria de Turismo) y del hotel en donde le reconocían el error y se comprometían a devolver el dinero, a cambio de cuatro mil pesos más.

En total 25 mil pesos por todo, pero llegada la fecha para recibir la devolución del dinero, fue bloqueada del what’s app, y dejaron de contestarle en la línea telefónica de “atención al cliente y aclaraciones”.

El final de la historia, es que cuando se quejó con los organizadores de los errores, y mal servicio del hotel, resultó que el hotel jamás recibió pago alguna de Agustina, y tampoco tenía registrada reservación a su nombre.

Fue entonces que se dio cuenta que cayó en una “página falsa” del hotel, y que fue víctima de estafadores, ¡y todo por no darse el tiempo de anotar, analizar y dar seguimiento a su trámite!

Dobló el papel en el que había anotado todo y guardó sus comprobantes de pago, y dijo: “caí, ni modo caí”.

Horas después se enteró de que no fue la única en haber sido víctima, pero si la primera en denunciar la estafa a los organizadores, quienes ya toman cartas en el asunto.

Que el mal rato que pasa Agustina, no te pase a ti. Date el tiempo para verificar tus datos, sobre todo cuando se trata de dinero o depósitos, o pide ayuda en caso de cualquier duda por mínima que sea.

 

Únase ya, a la Jornada Estatal para la Defensa del Patrimonio Familiar 2281148502 visite  www.elbarzonrc.org Contacte elbarzonrc@yahoo.com.mx, O sígame en @terecarbajal