MC y su campaña contra Rocío Nahle

MC y su campaña contra Rocío Nahle

Armando Villegas

Movimiento Ciudadano parece haber decidido convertir a Veracruz y a la gobernadora Rocío Nahle en uno de sus principales objetivos políticos.

En los últimos días, las redes sociales volvieron a llenarse de mensajes, críticas y ataques contra el estado y contra la mandataria, en una estrategia que, por la intensidad y coordinación de sus contenidos, difícilmente puede entenderse como una simple coincidencia.

El momento en que se intensificó esta ofensiva llama la atención. Apenas unas horas después del multitudinario informe de la presidenta Claudia Sheinbaum en Veracruz, donde se congregaron miles de ciudadanos, comenzaron a circular en redes mensajes de fuerte contenido político contra la gobernadora.

Para MC, Veracruz parece haberse convertido en un territorio incómodo; no solamente por su peso político y electoral, sino porque el gobierno estatal ha tomado decisiones que han afectado intereses de actores emanados de ese partido. El caso de los alcaldes señalados por presuntos vínculos con la delincuencia organizada elevó todavía más la confrontación y llevó a Movimiento Ciudadano a endurecer su discurso contra las autoridades veracruzanas.

En lugar de esperar el resultado de las investigaciones y permitir que sean las instituciones las que determinen responsabilidades, desde las filas naranjas se ha optado por llevar la disputa al terreno de las redes sociales, donde la descalificación, el escándalo y el contenido diseñado para generar polémica suelen tener mayor alcance que los argumentos.

Aquí vale la pena recordar quiénes son algunos de los principales referentes de Movimiento Ciudadano. En Veracruz, su figura histórica es Dante Delgado Rannauro, un político con una larga trayectoria y protagonista de algunos de los episodios más polémicos de la política veracruzana y nacional; su historia política ha estado marcada por alianzas, rupturas y cambios de rumbo. Dante es capaz de aliarse con sus enemigos, como ocurrió en 2018 con la candidatura de Miguel Ángel Yunes -hijo de quien lo encarceló luego de ser gobernador del Estado- con tal de fortalecer su posición.

El problema no es que un partido tenga aspiraciones de poder; la ambición política, por sí misma, no es negativa; lo cuestionable es cuando la búsqueda del poder termina convirtiéndose en el objetivo principal y se dejan de lado los principios, las propuestas y el interés de la gente.

Movimiento Ciudadano tendrá que explicar si su estrategia para Veracruz consiste en construir una alternativa política o simplemente en golpear a quienes hoy gobiernan, porque una cosa es ejercer oposición y otra muy distinta convertir la confrontación permanente en una forma de hacer política.

Mientras tanto, Veracruz ha mostrado que mantiene una relación cercana con la presidenta Claudia Sheinbaum. La reciente visita de la mandataria federal volvió a mostrar la capacidad de convocatoria del estado y la importancia que tiene Veracruz dentro del proyecto de transformación que encabeza el gobierno federal.

También quedó de manifiesto la relación política entre Sheinbaum y Rocío Nahle. La presidenta ha mantenido una comunicación cercana con la gobernadora y ha respaldado públicamente distintos proyectos para la entidad. Esa relación política es evidente y forma parte del escenario que MC tendrá que considerar si pretende competir seriamente en Veracruz.

Por eso llama la atención que, después de una jornada de respaldo político y ciudadano a la presidenta, aparecieran nuevamente campañas digitales dirigidas contra Veracruz y contra Nahle. Si esa es la fórmula que Movimiento Ciudadano pretende utilizar para posicionarse rumbo a 2027, el partido tendrá que preguntarse si realmente está construyendo una propuesta para los veracruzanos o solamente una campaña de confrontación.

Veracruz no necesita que desde fuera le dicten qué pensar ni que las redes sociales sustituyan el debate político. Los veracruzanos conocen su historia, sus problemas y también a quienes durante años han participado en la vida pública del estado.

La discusión de fondo debería ser otra: quién tiene propuestas, quién puede ofrecer resultados y quién está dispuesto a trabajar por Veracruz.

Rocío Nahle tiene, como cualquier gobernante, la responsabilidad de rendir cuentas y responder a las críticas. Pero también tiene derecho a que el debate político se dé con argumentos y no mediante campañas de descalificación.

De cara a 2027, la disputa será intensa. MC podrá seguir apostando por las redes sociales y la confrontación, pero frente a ello estarán los resultados que puedan mostrar los gobiernos y, finalmente, la decisión de los ciudadanos en las urnas.