ColumnaSinNombre | SÍ HAY MEDICAMENTOS, PERO…
Pablo Jair Ortega
+ Gira de Nahle por hospitales en el estado.
+ Reaparece el webos-tibios, ahora “calumiado”.
+ Tres alcaldes están en fuga.
Algo tienen todos los Yunes en común:
los apodos les quedan para la posteridad.
–Chopenjawer
Hay decisiones de gobierno que se anuncian desde un escritorio y hay otras que solamente pueden entenderse cuando quien tiene la responsabilidad de gobernar se mete de lleno al territorio.
La gira de Rocío Nahle por la red hospitalaria de Veracruz pertenece a la segunda categoría.
La gobernadora ha decidido recorrer personalmente los 61 hospitales en el estado (lleva 11 en tres días desde el pasado fin de semana) para revisar medicamentos, material de curación, infraestructura, equipamiento y escuchar directamente al personal. No mandó solamente a pedir informes: fue a los hospitales, abrió las puertas de las farmacias, revisó existencias y comenzó a llenar una libreta de pendientes.
Y ahí apareció una realidad bastante más compleja que el simplista “no hay medicamentos”.
Sí hay, bastantes, pero no al mismo nivel de abasto en todos lados.
Y eso es precisamente lo interesante de la gira: en Martínez de la Torre, por ejemplo, se reportó una disponibilidad de 75 por ciento en medicamentos y 78 por ciento en material de curación. En Córdoba, la existencia de medicamentos rondaba el 63 por ciento. En Alvarado, la cifra reportada fue de 65 por ciento en medicamentos y 61 por ciento en material de curación. En contraste, Tlacotalpan apareció como un caso con mejores prácticas de administración y control de insumos.
Entonces, quizá el asunto nunca fue tan sencillo como para decir que Veracruz está en un absoluto desabasto.
El problema real es dónde están las medicinas, cómo se registran, quién sabe que están disponibles y cómo se mueven de un hospital a otro cuando una unidad las necesita y otra tiene excedentes.
Ahí es donde la gira (inédita, no se recuerda una de esa magnitud) comienza a tener otro significado.
Porque la Gobernadora encontró que parte del problema es administrativo y tecnológico. Por eso instruyó avanzar en un sistema estatal de control que permita conocer las existencias y necesidades de los hospitales mediante un esquema de semáforo y facilitar la redistribución de medicamentos entre unidades.
Dicho de otra manera: no basta con tener la medicina: hay que saber dónde está, cuánto queda, cuándo caduca, y, sobre todo, hay que lograr que llegue al paciente que la necesita.
Porque de poco sirve que un hospital tenga determinada clave almacenada si otro, a unos cuantos kilómetros, está reportando que la necesita con urgencia.
Y ahí es donde aparece uno de los grandes retos del IMSS-Bienestar (gobierno federal) en Veracruz: administrar una red enorme, dispersa territorialmente y con necesidades muy diferentes.
La gira también ha servido para descubrir problemas que difícilmente aparecen en una hoja de Excel y van más allá de los arrebatos apasionados en redes sociales.
En los recorridos han surgido necesidades de mantenimiento, almacenes, equipo médico, ambulancias, lavanderías, áreas para familiares e incluso infraestructura hospitalaria que ya no corresponde a las necesidades actuales.
En Alvarado, por ejemplo, la revisión llevó a plantear la gestión de un nuevo hospital, mientras que en Río Blanco se anunció una intervención integral de rehabilitación. En Martínez de la Torre se proyectó una nueva sala de espera para familiares.
Y en Córdoba apareció otro de esos detalles que dicen mucho de cómo funcionan las cosas cuando nadie se mete a revisar hasta el último rincón: la falta de una cocina para el servicio de alimentación, cuya solución comenzó a concretarse apenas unos días después de la visita de la Gobernadora.
Ahí está justamente el valor de entrarle al problema hospital por hospital.
Porque desde Xalapa se pueden pedir cientos de diagnósticos por correo electrónico o hasta por Whatsapp, pero un escrito hecho por un director difícilmente sustituye a estar frente a la farmacia, caminar por los pasillos, hablar con médicos, enfermeras, administrativos y trabajadores, y preguntar qué hace falta.
Es, pues, mero sentido común: ir a preguntar directamente a los hospitales, antes de que los mandos envíen escritos donde digan que todo está bien o está mal.
Pero más allá del discurso político, la parte importante será lo que ocurra después, porque recorrer hospitales puede servir para descubrir problemas, pero la verdadera prueba será resolverlos.
La libreta puede llenarse rápidamente de compromisos: obras, mantenimiento, equipo, almacenes, medicamentos, personal, sistemas informáticos, espacios para familiares. Lo difícil será que cada pendiente tenga presupuesto, responsable y fecha de cumplimiento.
Y ahí es donde comienza la segunda parte de esta historia.
Nahle ya encontró que el problema no es uniforme. Hay hospitales con niveles de abasto relativamente altos, otros con faltantes importantes y unidades que pueden convertirse en referencia para las demás por la manera en que administran sus insumos.
La lógica, entonces, parece bastante sencilla: si un hospital tiene y otro necesita, que se mueva el medicamento; si nadie lo tiene, que se compre; si el problema es administrativo, que se corrija la administración; y si la infraestructura ya no sirve, que se construya o rehabilite.
Suena elemental.
Pero en la administración pública, muchas veces lo elemental termina convertido en un laberinto de trámites, responsabilidades divididas y sistemas que no se hablan entre sí.
Ese es el verdadero “elefante reumático” que ahora toca empujar.
Y la gira apenas está comenzando.
NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Hay dos declaraciones que seguramente recordarán las y los médicos que han recibido a la Gobernadora en su gira por hospitales de la entidad… Cuando llega, una de las primeras cosas que les dice es: “Vengo a ayudar” y “Hay que ayudar a la presidenta”… Y hay una más, de pilón: “Esto tiene que quedar ya”… Sin duda, tener una gobernadora de territorio, que recorre, supervisa y escucha de primera mano, ha sido un acierto para Veracruz.
OTRA NOTA: El que reapareció aprovechando que lo mencionaron y para ganarse tantitos reflectores, fue José Francisco Yunes Zorrilla, mejor conocido como “El Huevos Tibios” (apodo que le puso una correligionaria priista que en ese entonces era diputada)… El eterno perdedor a la gubernatura salió a la palestra todo “ofendido” porque la gobernadora puso el dedo en la llaga sobre un pozo en Altotonga (donde los aspirantes a caciques son los hermanitos Morales, “mayacuates” del PepeYu), diciendo que pertenece o está ligado a la familia Yunes, quienes además explotan otros pozos acuíferos en la región… La mandataria estatal pidió que se revisara y que incluso si no había irregularidad alguna, que el pozo siguiera operando, pero por la reacción del peroteño todo indica que le cayeron en la movida en un negocito con el agua… Habría que decirle al warm-eggs que los tiempos caciquiles se agotan al paso del tiempo, como el agua, y que a diferencia de su padre José Yunes Suárez, difícilmente se ve al PepeYu en un futuro manejando crisis como lo hace el patriarca… La reacción virulenta de los manifestantes de este lunes en Xalapa, confirma también lo anterior: algo hay en ese pozo que hicieron enojar al loser peroteño y sus compinches.
LA ÚLTIMA NOTA, DESAFORADA: Son tres los alcaldes veracruzanos que se encuentran prófugos o no localizables tras ser requeridos por la Fiscalía General del Estado (FGE). Se trata de Raúl González Martínez, de Ixhuatlán del Sureste, abanderado por Movimiento Ciudadano; desaforado en agosto de 2026, es investigado por su presunta relación en el caso de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez… Bertín Bravo Montero (de Úrsulo Galván, también de Movimiento Ciudadano), desaforado en agosto de 2026, investigado por la desaparición del empresario Héctor Ramos Sánchez y su escolta Ignacio López… Isaac García Álvarez (de Coahuitlán, bajo la bandera del PRI), quien sigue en funciones pero no ha comparecido ante la Fiscalía por hechos de violencia con disparos al aire en una festividad, que dejaron a una menor lesionada… El tema salió a colación porque es probable que se discuta y elimine en semanas próximas el fuero constitucional con el que los presidentes municipales se protegen para cometer fechorías, aprovechando la lentitud de los procesos administrativos… El tema es para otra columna más amplia.



