Juan David Castilla
Una sorpresiva creciente del río Los Pescados, registrada durante la noche del pasado 28 de septiembre, alcanzó niveles históricos no vistos en los últimos 13 años, dejando a su paso severas afectaciones en establecimientos turísticos, pérdidas de mobiliario en restaurantes, daños estructurales en la ribera y la destrucción de diversos cultivos agrícolas situados a las orillas del afluente.
La velocidad del incremento en el caudal tomó por sorpresa a prestadores de servicios y pobladores de la cuenca, erosionando las márgenes del río y extendiéndose hasta las inmediaciones del emblemático puente colgante de Jalcomulco, un área neurálgica para la actividad comercial y turística del municipio donde múltiples establecimientos ribereños resultaron completamente anegados por el agua y el lodo.
Uno de los inmuebles con mayores estragos fue el restaurante «El Velero», donde la fuerza de la corriente irrumpió con violencia arrasando con mesas, sillas, sombrillas y equipo de trabajo instalado en la zona de palapas.
Su propietaria, Verónica Romero, relató que la creciente subió de una forma que resultó imposible poner en resguardo la totalidad de sus pertenencias, viendo cómo el patrimonio de años era arrastrado por el cauce en cuestión de minutos.
El impacto del fenómeno no se limitó al sector gastronómico y de servicios turísticos. Pobladores de la zona, como Feliciano Xotla, informaron sobre daños de consideración en infraestructuras comunes, tales como módulos sanitarios y bodegas de almacenamiento de insumos.
Asimismo, reportaron la pérdida total de parcelas productivas aledañas al afluente, incluyendo huertos de limón e importantes herramientas de trabajo, entre las que destacan bombas de riego e instalaciones eléctricas destruidas por la corriente.
«En más de 13 años no se veía una creciente así. Veníamos de una sequía prolongada, con meses sin precipitaciones de esta magnitud, y de repente nos sorprendió esto. Nadie esperaba un golpe tan duro», expresó Xotla, al confirmar la pérdida de sus árboles frutales y sistemas de producción agrícola.
Pese a la magnitud y fuerza del evento hidrológico, autoridades locales y cuerpos de auxilio confirmaron que no se registraron personas lesionadas ni pérdidas humanas en la demarcación.
Actualmente, prestadores de servicios dedicados al descenso en río (rafting), comerciantes y agricultores han comenzado las complejas labores de limpieza para remover el lodo acumulado, mientras hacen un llamado al Gobierno del Estado para evaluar los daños y brindar apoyos económicos que permitan reactivar la economía local.


