Fuera el fuero / Alejandra Herrera

Fuera el fuero

Resulta y Resalta
Alejandra Herrera

RESULTA que… durante años se ha hablado del famoso fuero, que si hay que quitarlo, que si primero hay que pedir permiso al Congreso, que si protege a los funcionarios, que si evita persecuciones políticas y entre tanto término jurídico, a veces se pierde lo más sencillo, que es para qué sirve realmente.

Y es que el fuero no nació para que un político pudiera hacer lo que quisiera y después esconderse detrás del cargo, se supone que es una protección a la función pública, no un pase libre para quien la desempeña.

El problema es que durante muchos años esa línea se fue haciendo cada vez más delgada y, para buena parte de la sociedad y en el imaginario colectivo terminó significando otra cosa.

Porque mientras cualquier ciudadano tiene que responder ante la justicia cuando existe una investigación en su contra, algunos políticos primero tenían que pasar por todo un proceso para ver si podían ser juzgados.

En Veracruz eso acaba de cambiar para presidentes municipales, síndicos y quienes encabecen concejos municipales.

Hace unos días, el Congreso Local modificó el artículo 78 de la Constitución Política del estado y eliminó la llamada declaración de procedencia, lo que quiere decir que si existe una investigación penal contra alguno de estos servidores públicos, ya no será necesario que primero el Congreso dé permiso para proceder.

Y ojo, porque tampoco significa que por una denuncia alguien automáticamente sea culpable, ni que puedan meter a la cárcel a un presidente municipal porque a alguien se le ocurrió acusarlo, pues para ello hay proceso de investigación, pruebas, la participación de fiscales, jueces y, por supuesto, el derecho de cualquier persona a defenderse.

Lo que desaparece es ese paso previo, esa especie de puerta política que había que abrir antes de que la justicia pudiera seguir su camino, lo que cambia bastante las cosas, sobre todo en un país donde durante años se ha visto cómo los procesos de desafuero podían terminar convertidos también en batallas políticas.

RESALTA que… la iniciativa fue presentada por la gobernadora Rocío Nahle, quien lo explicó de una manera mucho más sencilla que cualquier tratado jurídico: “yo he tenido fuero cuando fui diputada, cuando fui senadora, nunca lo he necesitado”. Así de claro.

Porque quien busca una alcaldía debería hacerlo para gobernar, resolver problemas, tapar baches, llevar agua, alumbrado, seguridad y atender a la gente, no para encontrar en el cargo una protección adicional frente a la ley y por eso ahí está una de las razones por las que durante años eliminar el fuero ha sido una exigencia de muchos ciudadanos.

Claro que quienes se oponen a la reforma tienen un argumento que tampoco hay que echar a la basura, el fuero también fue pensado para evitar que desde el poder se utilizara a las fiscalías para perseguir adversarios políticos, pero eso es algo que se debe cuidar, gobierne quien gobierne.

Aunque la respuesta tampoco puede ser que para evitar una posible persecución, se tengan que poner obstáculos cuando existen elementos para investigar un posible delito, lo que se necesita son fiscalías que investiguen con pruebas y jueces que resuelvan conforme a derecho, se trate de Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano o del partido que sea.

Y ejemplos recientes hay, luego de que este mismo mes fueron detenidos los presidentes municipales de Esperanza, Puebla, y Juchitán, Oaxaca, ambos emanados de Morena, dentro de investigaciones por presuntos delitos, pero una detención, hay que decirlo, no es una sentencia y serán los jueces quienes determinen si existen o no responsabilidades.

Pero políticamente hay algo que vale la pena observar: en ambos casos las autoridades procedieron aun tratándose de alcaldes del partido gobernante y así debería funcionar siempre, porque la justicia pierde todo sentido cuando antes de investigar tenemos se tiene que preguntar de qué partido es el acusado.

Ahora la reforma veracruzana tendrá que pasar por los ayuntamientos y seguramente se escuchará de todo. Habrá quienes digan que fortalece la legalidad y quienes adviertan que deja vulnerables a los alcaldes frente al poder, pero está bien que se discuta, pues para eso también sirve la política.

Al final, hay algo mucho más sencillo que cualquier artículo constitucional: quien gobierna debe poder hacerlo sin persecuciones políticas, sí, pero también sabiendo que ocupar un cargo público no lo coloca un escalón arriba del ciudadano común porque el fuero podrá proteger una función, pero nunca proteger la impunidad.