Juan David Castilla
En un ambiente de consternación, tristeza y exigencia de justicia, familiares, vecinos y amigos despidieron este día a Joselyn, la joven de tan solo 20 años que perdió la vida tras ahogarse durante las inundaciones registradas en el sector del barrio de San Bruno, en la capital veracruzana.
La tragedia ocurrió mientras la joven realizaba sus labores habituales en la zona de estacionamiento y locales comerciales del “Híper San Bruno”, una tienda dedicada a la venta de productos chinos. Las intensas lluvias e inundaciones registradas en ese punto sofocaron el lugar, derivando en el fatal desenlace que hoy mantiene de luto a la comunidad.
El cuerpo de la joven fue velado en el domicilio de su familia, ubicado sobre la calle Roberto Smith, en la localidad de Naranjillos, perteneciente al municipio conurbado de San Andrés Tlalnelhuayocan.
Desde temprano, decenas de personas se concentraron alrededor de la vivienda para acompañar a los deudos, donde pidieron a la prensa respeto y discreción para que la familia viviera su duelo de manera privada. Allí, llegó una persona asiática, aparentemente uno de los dueños de la tienda “Híper San Bruno”.
Arreglos florales con coronas blancas de lirios fueron llevados a pie por hombres y mujeres de la comunidad hasta el punto donde reposaban los restos, como una muestra de afecto y solidaridad ante la irreparable pérdida.
Entre el constante paso de familiares y conocidos vestidas de luto, la dolorosa escena reflejó el impacto que el fallecimiento de Joselyn dejó en este sector rural cercano a Xalapa.
El féretro de madera de tonalidad caoba fue cargado en hombros por varios hombres adelante de la carroza fúnebre negra hasta llegar a la iglesia.
Entre senderos estrechos y caminos empinados de terracería y pavimento de la zona montañosa de Naranjillos, la gente caminó a paso lento bajo sombrillas negras, grises y de colores para defenderse de la intemperie.
Decenas de personas vestidas de negro y ropa oscura se unieron al contingente, avanzando detrás del vehículo fúnebre en un silencio sepulcral interrumpido únicamente por el llanto de los allegados y el motor de los vehículos que escoltaban el trayecto.
El destino final de la caminata fue la parroquia de San Antonio, templo de fachada color amarillo ubicado en la misma localidad. Afuera de la iglesia, los feligreses y acompañantes esperaron respetuosamente en los alrededores mientras los restos de Joselyn ingresaron para la misa de cuerpo presente.
Durante la liturgia, el sacerdote ofreció palabras de consuelo a la familia y pidió por el eterno descanso de la joven trabajadora, cuya vida fue truncada de manera repentina mientras cumplía con su jornada laboral.
Al concluir la ceremonia religiosa, los asistentes retomaron la marcha para acompañar el cuerpo hacia el panteón municipal, donde finalmente se le dará sepultura.
Entre la resignación y el enojo por las condiciones de riesgo en las que ocurrió el incidente en la zona comercial de San Bruno, los habitantes de Naranjillos exigieron que se investiguen los hechos y revisen las condiciones de seguridad e infraestructura en el área donde ocurrió la desgracia para evitar que más familias veracruzanas atraviesen por una tragedia similar.



