La marcha de blanco y ¿sin colores?
Resulta y Resalta
Alejandra Herrera
RESULTA que… exigir hospitales dignos, medicamentos suficientes y médicos con las herramientas necesarias para atender a sus pacientes no solamente es válido, sino que debería ser una exigencia de todos, en eso difícilmente puede haber discusión, porque cuando se habla de salud, y más aún de niños enfermos, cualquier carencia importa y mucho.
Lo que sí resulta curioso es que algunos hablan hoy del sistema de salud de Veracruz como si los hospitales se hubieran deteriorado, los medicamentos hubieran comenzado a faltar y los equipos se hubieran descompuesto exactamente el día que Rocío Nahle tomó protesta.
Eso tampoco significa que el actual gobierno pueda utilizar el pasado como pretexto permanente, la diferencia está en qué está haciendo para resolverlos.
Por eso llama la atención la decisión de la gobernadora de recorrer personalmente los hospitales, hasta ahora lleva 28 de los 61 que anunció que visitará y sus propias supervisiones han permitido reconocer problemas que van desde medicamentos e insumos hasta equipos, climatización, almacenes y distribución.
Y es que el problema tampoco parece reducirse simplemente a decir que hay o no hay medicamentos. Nahle ha señalado que ha encontrado unidades con excedentes de algunos fármacos mientras otras los necesitan, productos próximos a caducar y fallas de distribución, es decir, hay cosas que corregir y el propio gobierno estatal lo ha reconocido.
Hasta ahí debería terminar la discusión con médicos señalando lo que falta, pacientes exigiendo atención y un gobierno obligado a revisar, corregir y demostrar resultados, sin embargo, alrededor del problema, comenzó a aparecer otro ingrediente que tampoco puede ignorarse y es “la política”.
El pasado domingo hubo una marcha en Xalapa en la que trabajadores de Salud denunciaron falta de medicamentos, material de curación e insumos en hospitales como el Centro de Alta Especialidad Rafael Lucio y el Luis F. Nachón, en a que los médicos rechazaron que sus demandas fueran partidistas y pidieron mejores condiciones para atender a sus pacientes.
Y tienen todo el derecho de hacerlo, no obstante, también resulta válido conocer quiénes comenzaron a aparecer alrededor de esa movilización y qué antecedentes tienen.
RESALTA que… entre quienes convocaron públicamente a participar apareció Poder Ciudadano Veracruz, agrupación que en la propaganda difundida con su propio logotipo, llamó a sumarse a la marcha del 4 de octubre, difundió punto de reunión, ruta e invitó a los participantes a vestir de blanco.
El detalle es que Poder Ciudadano Veracruz tampoco es precisamente un actor desconocido dentro de la política veracruzana, ya que durante la campaña de 2024 organizó encuentros con Pepe Yunes y algunos de sus integrantes expresaron públicamente simpatía por quien entonces disputaba la gubernatura precisamente contra Rocío Nahle.
Por eso resulta interesante que dos años después aparezca su logotipo convocando a una movilización que cuestiona al gobierno de quien ganó aquella elección.
Algo parecido ocurrió con una de las voces que mayor exposición nacional alcanzó durante los últimos días, el oncólogo pediatra Sergio Gómez habló con Azucena Uresti y se quebró al referirse a la atención de los niños, mientras aseguraba que los médicos no son enemigos del sistema y que únicamente buscan mejores condiciones para sus pacientes.
Su preocupación puede ser absolutamente genuina y, además, existe evidencia de que Gómez denunciaba carencias hospitalarias desde años antes de que Nahle llegara al Gobierno, sin embargo, el contexto también cuenta.
En publicaciones públicas atribuidas a su perfil de Facebook, aparecen contenidos críticos de Claudia Sheinbaum y de gobiernos de la 4T, además de una publicación reciente sobre los 3 mil 512 millones de pesos señalados por la oposición como supuesto subejercicio en Salud.
Así que tampoco debería presentarse el debate como completamente ajeno a la política cuando alrededor de él aparecen posiciones políticas perfectamente identificables.
Y es que una cosa es ponerse una bata blanca y otra pretender que debajo de ella desaparecen automáticamente las preferencias políticas, médicos, empresarios, periodistas, maestros, ciudadanos, etc, tienen derecho a pensar como quieran, pero lo importante es distinguir entre una denuncia que debe investigarse y la interpretación política que después se construye alrededor.
Lo que resulta sencillo es utilizar una problemática acumulada durante años para construir la idea de que el sistema hospitalario veracruzano comenzó a deteriorarse en diciembre de 2024.
La salud en Veracruz tiene problemas, negarlo sería absurdo, pero también hay una gobernadora recorriendo hospitales para tratar de corregirlos, médicos haciendo señalamientos que deben atenderse y actores con antecedentes políticos que encontraron en esas carencias una bandera para cuestionar a la administración.
Exigir mejores hospitales es legítimo, marchar y cuestionar también lo es, pero cuando aparecen organizaciones con antecedentes electorales y discursos opositores, tampoco pasa nada por ponerlo sobre la mesa, porque mientras los hospitales necesitan soluciones y los pacientes esperan resultados, la política también se sentó en la sala de espera.



