Don Fernando Gutiérrez Barrios; Veracruz primero y siempre
José Luis Enríquez Ambell / Café de mañana
El XXVI aniversario luctuoso del exgobernador de Veracruz don Fernando Gutiérrez Barrios, en este día 30 de octubre, tiene un especial significado para la vida democrática institucional de México desde el estado.
Los ahora sesentones que en los 80 estuvimos entre la etapa universitaria en Xalapa, la Copa del Mundo de Fútbol en 1986 y los intentos por incursionar en el oficio público, ubicamos al personaje que hoy me ocupa en breves líneas.
Por diversas razones, el empleo en la administración pública me ha permitido desde aquella época conocer de Fernando Gutiérrez Barrios a través de pláticas con mujeres y hombres cercanos a él, en lo público y privado, incluyendo a miembros de su familia.
Lo anterior me permite, de una manera respetuosa, así como responsablemente, tener unos que otros apuntes de quién es uno de los veracruzanos que ha aportado lo necesario para ser parte de archivos y la memoria histórica con sus aportaciones, de México y en el mundo de habla hispana y, en especial, de países como Cuba y también de Centroamérica.
La mayoría lo ubica como una persona de carácter serio, duro y hasta rudo, pero se sabe que gustaba de la convivencia con sentido del humor, comida y bebidas en particular y, además, de jugar tenis entre amigos y la familia, y así dibujan al “hombre leyenda” y “caballero de la política” de cuerpo entero, desde la óptica y el lenguaje de diversos actores y la opinión pública, más allá de su rol en la seguridad pública y la política nacional.
En ese sentido, no son muchos a los que se refieran así de algún otro personaje como a quien fuera Subsecretario de Gobernación, Gobernador del Estado, director general de Capufe, Secretario de Gobernación y Senador de la República, entre otros cargos.
Y es que, cómo omitir que de las más diversas corrientes e ideologías de pensamiento y partidistas —incluye católicos, cristianos, liberales o hasta los conservadores, de derecha o izquierda— todos o la mayoría en México y otros países le siguen reconociendo como uno de los pilares del sistema político mexicano en el más amplio sentido, durante varias décadas, y Veracruz es una prueba de ello, pues continúan refiriéndose con calificativos de “El caballero de la política” y “El hombre leyenda”, entre otros que se han escrito y dicho en varias páginas y escenarios en torno a su figura.
El pasado lunes 26 cumplía 99 años de edad, y esto implica calcular que en poco más de medio siglo fue un personaje respetado en casi todos los sectores de la sociedad y aceptado en diferentes círculos de la comunidad política, económica y social del país, y no solo de Veracruz.
Los que conocieron a Gutiérrez Barrios le atribuyen que decía que el binomio perfecto es “la inteligencia y la voluntad”. Si un hombre es inteligente, pero no tiene voluntad, va destinado al fracaso; si el hombre tiene voluntad y persevera, puede tardar mucho, pero también lograr sus objetivos; sin embargo, si tiene inteligencia y voluntad, es muy probable que consiga el éxito en un corto plazo.
Encontrarse y oír de él por sus colaboradores de muchos años y en distintas instituciones me ha permitido conocer que fue un adelantado en el valor de la mujer —estamos en tiempo de mujeres— y en un foro pronunció en 1989 las siguientes líneas: “México es un país pujante, moderno y progresista, donde no puede hablarse de justicia si a la mujer no se le da voz y activa participación”.
Y añadió: “La mujer no ha rivalizado con el hombre, sino que ha complementado y afianzado sus acciones”, y esto nos muestra que visualizaba el tiempo de las mujeres, como lo estamos viviendo ahora en Veracruz con Rocío Nahle y en México con Claudia Sheinbaum.
En su gabinete en Veracruz hubo mujeres como Susana Torres, Rosa María Campos en el Congreso del Estado, Noemí Guzmán fue su suplente en el Senado de la República, Ida Rodríguez, Olga Lidia Robles, entre otras destacadas mujeres.
Ahora que en la agenda de la discusión nacional están temas de alto voltaje, recuerdo haber oído decir a Fernando Gutiérrez Barrios “que la democracia es un sistema político igualitario y justo, y que la democracia es un régimen jurídico, es un estilo de vida que asegura a todos el derecho a la vivienda, así como el derecho a la educación y el derecho a la salud”, y hoy esta trilogía es factor de la vida nacional.
Y asimismo, Gutiérrez Barrios sostenía que los derechos sociales son complemento de todas las garantías individuales y estos, una obligatoriedad de proporcionarse a través de las instituciones, constituyendo al mismo tiempo los elementos indispensables para que se realice el ser humano con la aplicación irrestricta y concreta de la justicia social.
DE SOBREMESA
Fue un hombre de poder con reglas claras, habladas e igual escritas, y también no escritas, pero de caballeros y donde el respeto —como buen seguidor de la doctrina de don Benito Juárez— prevalecía como valor supremo.
Me platican colaboradores que le acompañaron, como Gustavo Nachón, Bernardo Silva, Manuel Laborde, Jorge Moreno, Edgar Hernández, Alfredo Algarín, Gustavo Arroniz, Ramón Ferrarí, René Mariani, Fernando López, Guillermo González, Alfonso Peña, que solía oír y escuchar previo a la toma de decisiones en favor de la conservación, la preservación y fortalecimiento de la integridad de la población en su conjunto, bajo estricta protección de las instituciones democráticas.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Don Fernando —reconocen en su familia y cercanos— amaba nuestra entidad. De ahí su frase “Veracruz Primero y Siempre”, resume el lugar en el que colocó a su tierra y a sus paisanos en su corazón y en su actuar, me confió alguna vez Susana Torres Hernández.
Lo anterior nos dice que hay que tener a Veracruz primero en nuestros afectos, y siempre presente en nuestra historia personal y nacional. Y siendo un hombre ordenado en su actuar y respetando la palabra empeñada, se entiende el porqué fue así.
UN CAFÉ CON PILONCILLO
Por razones de trabajo en el ISSSTE, junto a don Gonzalo Martínez Corbalá —QEPD—, comentó, estando presente en una comida con Jorge Pabello Olmos, aquí en Xalapa, que hablando de 1988 con el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (QEPD), en relación con la elección presidencial de 1988, coincidían que don Fernando Gutiérrez Barrios “era de esos buenos políticos, los que no rehúsan, los que no rehúyen la responsabilidad, los que cuando se requería, cuando la ley lo dispone, usan la fuerza del Estado de manera legítima”.
Y en otro momento le oí decir a don Miguel Alemán Velasco, como gobernador de Veracruz: “Siempre hay que aprenderle a Gutiérrez Barrios, es hombre de mano firme, pero con guante de seda, y que honra a la palabra”.
UN CAFÉ CARIBEÑO
En noviembre de 2004 en una breve charla en la Habana Cuba, con Felipe Pérez Roque – entonces Ministro del Exterior del Gobierno del Comandante Fidel Castro Ruz – en la última gira oficial al exterior de mi Jefe Miguel Alemán Velasco, el canciller cubano me dijo que para la Isla y el régimen, Don Fernando era un hermano de sangre para ellos.
UN CAFÉ VERACRUZANO
Un abrazo a la familia Gutiérrez Morales en su conjunto.
¡ES CUANTO!
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