Las reacciones al “fuego amigo” / Gustavo Filobello Niño

Al Filo de la nota.
Las reacciones al “fuego amigo”

LAE Gustavo Filobello Niño
Filomedios.com
6 de agosto del 2025

Antes de la postulación de Rocío Nahle como candidata de Morena a la gubernatura
de Veracruz, las encuestas daban una ventaja clara a su partido.

Con esta información, muchos políticos locales se sintieron con posibilidades y
lanzaron sus precampañas. Organizaron «caminatas por el territorio» así como
eventos masivos para anunciar obras, prometer recursos y cerrar compromisos,
ofreciendo a cambio puestos futuros.

Algunos quienes pensaron entrar a la contienda interna de Morena fueron el
exsecretario de Gobierno, el exdelegado del Bienestar, el exsecretario de Educación
y el expresidente del Congreso, entre otros más. Y no hubo sorpresas: Rocío Nahle
fue la candidata y hoy es la gobernadora.

Los políticos locales, por increíble que parezca, no vieron o no quisieron ver las
señales obvias que venían desde el centro de México. Ella era la candidata que
tenía el peso político.

Después de la derrota, algunos de los aspirantes lograron una curul, otros
consiguieron un nuevo puesto y otros más salieron rápidamente del estado. Así es
la política: se gana o se pierde porque el poder se ejerce y no se comparte.

Por eso llama la atención que la gobernadora denuncie un «nado sincronizado y
fuego amigo local». Parece un mensaje para quienes no fueron seleccionados y
están estorbando en el camino. Es también una advertencia: o se quitan o la
maquinaria del poder los va a arrollar.

¿Un ejemplo de esa maquinaria? La reciente aparición del expresidente priista
Enrique Peña Nieto. Después de un largo silencio, habló sobre la cancelación del
aeropuerto de Texcoco. Al día siguiente, le recordaron sus vínculos con la compra
del software espía Pegasus y sus críticas se detuvieron, al menos en público.

Vale la pena preguntar qué pasará si a pesar de la advertencia, el «fuego amigo»
sigue viniendo de adentro. La reacción del poder, como lo vimos a nivel nacional con
Peña, puede ser mucho más fuerte. Ahí está el caso de Tabasco.

¿Usted qué opina?