Pirotecnia: costo humano y ambiental de una «tradición» en Veracruz

Juan David Castilla

El uso desmedido de juegos pirotécnicos continúa dejando una estela de tragedia, lesiones y contaminación en Veracruz, una problemática que se repite año con año ante la laxa regulación federal.

La venta autorizada de explosivos, cuyo permiso de comercialización cuesta apenas 1 mil 357 pesos, no parece sopesar el alto costo social y ambiental que esta práctica impone a la población veracruzana.

La gravedad de la situación quedó trágicamente demostrada en marzo de 2022, una explosión devastadora por pirotecnia en una vivienda de la localidad de Xicola, municipio de Alpatláhuac, en la zona centro del estado, dejó un saldo de seis personas fallecidas.

Los hechos, ocurridos a plena luz del día, no solo cobraron vidas, sino que requirieron trabajos de verificación por posibles daños en viviendas aledañas en la zona serrana de Coscomatepec, evidenciando el poder destructivo de estos artefactos. Este suceso subraya la ineficacia de la regulación actual y el riesgo mortal inherente a la manipulación de estos explosivos.

Miles de personas, animales y el medio ambiente en el estado se ven seriamente afectados por lo que es descrito por activistas como una «tradición tan arraigada y a la vez tan retrógrada”.

«Miles de niños acaban seriamente lastimados, incluso muertos, porque alguien puso un tipo de ‘inocente arma’ en sus manos que terminó con su vida o bien les dejó con graves heridas en su cuerpo,» se lee en la solicitud ciudadana, un eco de las tragedias que constantemente tiñen las festividades de septiembre y fin de año.

El impacto de las detonaciones va más allá de los accidentes directos, afectando profundamente a los sectores más vulnerables: personas con autismo, adultos mayores y hasta la fauna local —incluyendo perros, gatos, aves y otras especies— «vive el pánico en carne propia al tener que soportar las explosiones,» lo que resulta en huidas, extravíos, accidentes y, en casos graves, la muerte.

El documento entregado a las autoridades subraya la incongruencia entre el bajo costo del permiso y el daño que se permite: «esta cantidad no vale la vida de miles de niños y animales y tantos daños colaterales que esta arraigada ‘tradición’ nos causa”.

La gente exige una profunda revisión y las reformas correspondientes de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, con el objetivo de lograr una mayor regulación, e incluso, analizar la prohibición total de su uso.