Hora cero
El trabajo social de Granjas Carroll
Luis Alberto Romero
En un contexto donde la responsabilidad empresarial suele reducirse a discursos o acciones aisladas, el trabajo de asistencia social que realiza la empresa Granjas Carroll de México destaca por su constancia y alto sentido de corresponsabilidad con las comunidades donde opera, en los estados de Puebla y Veracruz.
No se trata de gestos publicitarios de la empresa, sino de una política sostenida, que a lo largo de los años ha impactado directamente en la alimentación, la salud y las condiciones de vida de familias vulnerables.
Un ejemplo reciente es la donación ininterrumpida de carne de cerdo a las casas de asistencia del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia de Puebla. 21 años consecutivos de aportaciones no son un dato menor; significan estabilidad alimentaria para niñas, niños, adolescentes y adultos mayores que dependen de estos albergues.
Que la empresa haya asumido el compromiso de donar 13 toneladas anuales de carne certificada como “calidad suprema” habla no solo de volumen, sino de calidad nutricional.
En un país donde la desnutrición sigue siendo un problema grave de salud, este tipo de apoyos resulta importante.
La asistencia social de Granjas Carroll no se limita a esquemas permanentes, también responde a emergencias. Tras el paso de la tormenta tropical Raymond, que golpeó severamente al norte de Veracruz y la sierra norte de Puebla, la empresa, a través de su Fundación, canalizó despensas a las delegaciones de la Cruz Roja para atender a los damnificados.
La coordinación con instituciones humanitarias demuestra que el apoyo no fue improvisado, sino parte de un trabajo de colaboración que busca que la ayuda llegue de manera efectiva a quienes más lo necesitan en momentos críticos.
Otro ejemplo es el programa de estufas ahorradoras de leña, implementado desde 2011. Más allá de la inversión económica, este proyecto tiene un impacto integral: mejora la salud al reducir la exposición al humo; disminuye el riesgo de enfermedades respiratorias; protege a mujeres y niños de accidentes domésticos; y contribuye a frenar la deforestación en zonas estratégicas para la captación de agua, como las cercanías del Pico de Orizaba y el Cofre de Perote. Es una acción que conecta bienestar social con cuidado ambiental, dos temas que con frecuencia se abordan por separado.
Donar durante más de dos décadas, responder ante desastres naturales y sostener programas comunitarios durante años implica asumir que la empresa es parte del territorio y no un actor ajeno.
En tiempos donde se cuestiona con razón el papel de las grandes compañías en el desarrollo local, estos ejemplos muestran que es posible construir una relación más equilibrada entre la actividad productiva y el compromiso social.
@luisromero85



