Hora cero
Los primeros 30 días del Ayuntamiento de Veracruz
Luis Alberto Romero
A treinta días de haber asumido el gobierno municipal de Veracruz, la administración encabezada por Rosa María Hernández Espejo comienza a perfilar un estilo propio.
En lugar de apostar por anuncios espectaculares, el arranque del ayuntamiento porteño se ha concentrado en la atención a los problemas que más afectan la vida cotidiana de la ciudad y que durante años fueron símbolo de abandono, los servicios públicos básicos.
Veracruz tiene hoy otro rostro.
Uno de los cambios más importantes ha sido la reactivación del sistema de limpia pública. La recolección de basura, que en amplias zonas del municipio se había vuelto irregular e ineficiente, comenzó a normalizarse en colonias populares y asentamientos que históricamente quedaron fuera de la cobertura adecuada.
La administración de Patricia Lobeira tenía en el abandono los servicios públicos; hoy, en cambio, la presencia constante de cuadrillas en las calles y la ampliación de rutas envían el mensaje de que el ayuntamiento está dispuesto a asumir tareas que son esenciales para recuperar el orden urbano y la dignidad de los espacios públicos.
Corregir en pocas semanas un rezago acumulado durante años no es un asunto menor; ese es el principal logro del Ayuntamiento de Veracruz en el primer mes de la administración. Ello implica decisiones administrativas firmes, reorganización interna y una exigencia real de resultados a las áreas operativas.
Este primer mes ha dejado ver una estructura municipal que responde cuando se le pide trabajar, lo cual marca una diferencia importante frente a gobiernos anteriores, donde la inercia y la simulación terminaron por normalizar la ineficiencia.
A este esfuerzo se suma la coordinación con el Gobierno del Estado, un factor importante para acelerar soluciones. El respaldo institucional permitió, por ejemplo, poner en marcha el programa municipal de bacheo, reforzado con asfalto donado, cuyos efectos ya son visibles en diversas vialidades.
Cuando los distintos niveles de gobierno actúan de manera alineada, los beneficios dejan de ser discursos y se traducen en mejoras tangibles para la ciudadanía, como ocurre en Veracruz, donde es evidente la buena relación de la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo con la gobernadora Rocío Nahle García.
Más allá de los servicios específicos, el primer mes de gobierno en Veracruz ha mostrado una lógica de trabajo basada en la presencia territorial y la atención directa. Rutas del servicio de recolección de basura que ahora sí pasan, calles atendidas y personal desplegado reflejan una administración que prioriza la ejecución sobre el lucimiento político.
Por supuesto, no se trata de resolver todos los problemas en treinta días, sino de sentar bases claras y demostrar que hay voluntad de corregir el rumbo. En el puerto es evidente que aún quedan problemas por resolver; Veracruz arrastra rezagos que no desaparecerán de inmediato; sin embargo, este arranque permite identificar un cambio de enfoque, orden administrativo, trabajo constante y una visión de ciudad que incluye a todas sus zonas, no sólo a las más visibles.
En políticas públicas, el inicio suele marcar el tono del resto del periodo, y en este caso el mensaje que envía el gobierno municipal deja claro que la apuesta es reconstruir Veracruz desde lo básico, con resultados, coordinación y presencia real en el territorio.
@luisromero85



