Los primeros 30 días críticos de ayuntamientos en Veracruz / José Luis Enríquez Ambell

Los primeros 30 días críticos de ayuntamientos en Veracruz 

José Luis Enríquez Ambell / Café de mañana

La característica de los nuevos ayuntamientos (212), unos más que otros, parece ser que atraviesan uno de los periodos más críticos que habrán de vivir en su tiempo edilicio (2026–2029).

Las altas expectativas de las autoridades que recién entran, la amplia observancia de toda la ciudadanía y, a veces, la intensa y extensa reestructuración interna por diversos cambios, hacen que la luna de miel no resulte tan color pastel.

Y es que las primeras semanas, por lo que se ve, se oye y se dice en varios ayuntamientos, por la etapa de transición —poco tersa en algunos casos—, amplían el proceso de transición y no precisamente en un plano armonioso, lo que trae consigo retos para ambos equipos: el saliente (quien entrega) y el entrante (quien recibe), en términos de la administración local.

El proceso de entrega–recepción en todas las administraciones municipales suele resultar una etapa crítica, tensa y hasta compleja, y a veces llega a enfrentar dificultades graves: financieras, operativas, administrativas y legales, pues la frontera para los presidentes municipales que entregan y reciben se centra en la falta de transparencia, el estado de las finanzas y la continuidad de los servicios, por encima de las diferencias personales, aun siendo del mismo equipo partidista, y de no serlo, mucho peor.

Y es que los entrantes, en algunas ocasiones, se enfrentan a complejidades financieras de tal magnitud que reciben deudas ocultas que se traducen en déficit presupuestario, deudas a proveedores, pasivos laborales y falta de flujo para pagar nóminas inmediatas, lo que impide conocer el estado real municipal y produce una parálisis operativa: dificultades en los servicios básicos como la recolección de basura, el suministro de agua potable, la seguridad, entre otros; quizá también con la falta de equipo, vehículos descompuestos o el saqueo de oficinas, sin omitir la figura de plantillas de recursos humanos infladas.

Esa situación eleva la presión ciudadana en términos de resultados rápidos hacia quienes llegan.

Y por cuanto a los presidentes salientes, quienes tienen la responsabilidad legal y penal por los riesgos de enfrentar auditorías severas del ORFIS (Órgano de Fiscalización Superior) y la ASF (Auditoría Superior de la Federación), según el origen de los recursos —estatales o del Gobierno de la República—, ante algún posible desfalco, desvío de recursos, omisiones o falta de claridad en las cuentas públicas, enfrentan dificultades poco más que severas por su gestión edilicia.

Uno de los apartados altamente sensibles es el de los pasivos laborales, al liquidar al personal propio antes de irse y tratar de evitar conflictos laborales futuros que recaigan sobre ellos mismos; ya no estando, sean del mismo partido político o de distinto, las tensiones suelen retrasar y complicar el proceso durante las primeras semanas de la sucesión.

Estas dificultades complican el avance de las obras públicas —en proceso o programadas—, aumentan la descoordinación de la transición y elevan la desconfianza en la transparencia de las acciones institucionales, en términos de rendición de cuentas, afectando dos puntos clave: la gobernabilidad y el bienestar social de los habitantes.

DE SOBREMESA

Una realidad adicional es que la asesoría para ayuntamientos salientes y entrantes parece, hasta ahora, contener ingredientes de un alto nivel de deficiencia, transitando entre una especie de entusiasmo de quienes inician, con cierta paciencia de la ciudadanía, pero también expuesta a no durar mucho tiempo.

Y es que los gobiernos federal y estatal en Veracruz, a los nacientes ayuntamientos, les piden que arranquen con energía desde las estructuras que conforman, a través de los mejores proyectos y una visión clara para resolver los viejos problemas en sus territorialidades.

De ahí que las victorias rápidas de las nuevas autoridades municipales radiquen en acciones de servicios básicos (bacheo, alumbrado, basura, agua potable y seguridad) que mejoren de inmediato la percepción de la gestión y que justifiquen la renovación de personal y equipos de trabajo en el cuerpo de gobierno, con la obligación de alinear acciones del Plan Municipal de Desarrollo a los que encabezan Rocío Nahle y Claudia Sheinbaum.

UN CAFÉ LECHERO LIGHT

Los nuevos alcaldes y alcaldesas, no creo que durante el primer mes de gestión aseguren no tener dificultades ni que duerman a plenitud ante las complejidades operativas, lo cual se complica aún más por la curva de aprendizaje y la falta de experiencia de muchos de ellos y ellas en términos de administración pública, lo que tarde o temprano puede llevarlos a una toma de decisiones lenta, errores en la gestión de recursos públicos o incluso a la descoordinación intergubernamental.

Así pues, presidentas y presidentes, tengan presente que la comunicación constante les mantendrá cercanos al pueblo para afianzar su compromiso social, de la mano del sector gobierno estatal y federal y, sobre todo, de quienes le saben a estos menesteres.

¡ES CUANTO!

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