La vuelta a Veracruz en un teclazo
Nahle agarró al toro por los cuernos
Yamiri Rodríguez Madrid
Si un grupo de transportistas en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río creía que iba a doblar a la gobernadora Rocío Nahle con un paro parcial para finalmente incrementar sus tarifas, se equivocaron: Vaya chasco que se llevaron, pues su medida lo único que generó fue que los Ulúa, operen directamente como servicio público estatal de forma paralela y complementaria al que brindan los concesionarios que decidan continuar prestando el servicio.
El tema es bastante complejo. Como seguramente está enterado, la semana pasada la mandataria morenista autorizó que en la capital del estado la tarifa se aumentara a 12 pesos, pero única y exclusivamente ahí. Es un círculo vicioso, porque tiene muchos años que no se sube la tarifa; el usuario se queja de que el servicio es pésimo, con unidades deplorables, muchos choferes imprudentes para manejar, pero al concesionario en todos estos años sí le ha aumentado el diésel, el costo de las refacciones, etc., lo que le impide renovar sus unidades. Entonces, las dos partes tienen razón.
Además, tomemos en cuenta que la tarifa del transporte público en Veracruz está en la media tabla. En Campeche, por ejemplo, cuesta 18 pesos; en Monterrey, 17 pesos; en Mexicali y en Tijuana, 15.50, pero si quiere usted pagar en efectivo, como aún se paga en todo Veracruz, aumenta el costo a 20 pesos, para que el conductor no pierda tanto tiempo contando moneditas; en Saltillo cuesta 15 pesos; 14 en el Estado de México y 13 en León y en Torreón. Mérida es el más económico con 8 pesos.
Y aunque son millones de personas las que usan el transporte público todos los días en el estado para ir al trabajo y a la escuela, tampoco se ha modernizado en Veracruz, porque ningún gobernador quiso entrarle al toro por los cuernos; le habían tenido miedo al famoso pulpo. Hasta ahora.
Definitivamente autorizar el aumento de la tarifa en Xalapa y entrar a operar directamente al Puerto como servicio público no es una medida popular, pero sí era necesaria. A un gobernante no se le elige para ser Miss Simpatía, sino para resolver los problemas del estado y el transporte es uno de ellos. Habrá quien critique la decisión de la Gobernadora, pero ya se tenía que hacer y como bien lo dijo, su obligación es asumir su papel y garantizar la movilidad de las y los veracruzanos.
Ahora vendrá todo un andamiaje para garantizarle a los usuarios un transporte público de calidad. Creando, como lo hizo Querétaro, su Agencia de Movilidad, donde se regule, pero también se capacite a los conductores para reducir accidentes que cada año cuestan vidas por imprudencia y mantener las unidades compradas con recursos estatales óptimas. Nahle aquí ya lanzó la convocatoria para la contratación de conductores y conductoras; tendrá que modernizarse desde los camiones, pasando por los sistemas de pago, hasta las rutas y paradas de autobuses. Sólo así, se podrá hacer finalmente una diferencia en el transporte público veracruzano.
@YamiriRodriguez



