Especialistas advierten que el dolor menstrual incapacitante no debe normalizarse

Juan David Castilla

El dolor menstrual intenso que limita las actividades cotidianas, el desempeño laboral o la intimidad en pareja no es una condición normal y debe ser atendido como un problema de salud prioritario. Así lo alertó la doctora Lourdes Flores Islas, directora médica del Instituto Médico de la Mujer, quien señaló que la normalización de este malestar es el principal obstáculo para detectar padecimientos graves como la endometriosis o la adenomiosis.

En el contexto veracruzano, esta problemática ha escalado recientemente al ámbito legislativo, donde se discuten reformas para otorgar licencias menstruales a trabajadoras del estado que presenten dolores incapacitantes.

De acuerdo con datos sobre productividad en México, siete de cada diez mujeres reportan dolor durante su periodo, y casi la mitad reconoce que este malestar afecta directamente su rendimiento académico o profesional debido a la dificultad para concentrarse o la necesidad de ausentarse de sus labores.

La especialista explicó que este tipo de dolor, técnicamente llamado dismenorrea, puede presentarse antes, durante o después de la menstruación. Al considerarlo erróneamente como «parte natural de ser mujer», muchas pacientes recurren a la automedicación, lo que permite que enfermedades subyacentes progresen hasta etapas avanzadas.

Esto es particularmente crítico en Veracruz, donde organizaciones de salud han detectado que el diagnóstico de endometriosis puede tardar hasta una década en concretarse, impactando de forma sostenida la salud reproductiva y emocional de las veracruzanas.

Flores Islas subrayó que, aunque el tema se ha vuelto más visible en el entorno social y digital, hablar del dolor no sustituye la necesidad de una valoración ginecológica formal. El diagnóstico oportuno es fundamental para prevenir daños a largo plazo y evitar que la salud de la mujer se vea mermada mes con mes.

La experta concluyó que buscar atención médica a tiempo es una decisión esencial para proteger el bienestar integral y garantizar una calidad de vida libre de dolor limitante.