Una caballada con dos pura sangre / Bernardo Gutiérrez Parra

Desde el Café

Una caballada con dos pura sangre

Bernardo Gutiérrez Parra

Ayer en su primera entrevista como simple senador, Adán Augusto López negó que su salida de la coordinación de Morena en el Senado haya sido por los escándalos que estallaron a su alrededor (La Barredora, sus presuntos nexos con el narco, etc.). Rechazó también que con su salida se debiliten las aspiraciones de su compañera Andrea Chávez: “Yo sostengo que va a ser candidata y va a ser gobernadora del estado de Chihuahua… es la mejor posicionada”.

Tras asegurar que el 2027 “será un año difícil”, negó que vaya a coordinar una eventual campaña de Andy López Beltrán: “No seré jefe de campaña de nadie, ni coordinador de candidatos”.

Y en este punto me quiero detener.

De acuerdo con encuestadoras independientes y confiables, no hay ni de cerca, una figura que pueda disputarle la candidatura a la presidencia a Omar García Harfuch o a Marcelo Ebrard. Nadie, ni en el partido que fundó Andrés Manuel López Obrador y mucho menos en la oposición, tiene los espolones que se cargan el mejor policía del país y el político más completo que tiene Morena desde el 2018.

En apenas año y medio García Harfuch ha combatido y llevado a prisión a decenas de delincuentes como nadie lo hizo en el obradorato. Marcelo por su parte ha sido una especie de mil usos en los últimos siete años; primero con Andrés Manuel y ahora con Claudia a quienes ha servido de manera institucional y sin mácula.

Con cualquiera de los dos Morena ganará sin discusión, sin reclamos ni protestas, sin impugnaciones y sin necesidad de ir a los tribunales electorales.

Pero…

López Obrador no los quiere.

Le tiene desconfianza a Marcelo y no puede ver ni en pintura a Omar. Al primero le prometió la presidencia en 2018 si lo apoyaba en el 2012. Marcelo le cedió su lugar a pesar de que había ganado la encuesta interna del PRD; el tabasqueño perdió por segunda ocasión, pero lo mandó al diablo en 2018 porque volvió a ser candidato.

Marcelo jamás le reclamó y hasta donde se sabe no le guarda rencor, pero ya con el poder presidencial quién sabe.

A Omar nunca lo ha querido porque es un buen policía. Tan bueno que lo puede enviar a prisión junto con sus hijos. Como jefe de la policía de la CDMX, Omar se dedicó a combatir a los criminales en un sexenio en que los asesinatos eran una costumbre y la impunidad un hábito. AMLO debe estar lamentando haber cedido ante Claudia cuando se lo propuso como Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del país. Pero el palo ya está dado.

Debe ser terrible para Andrés Manuel, que el partido que fundó y es de su propiedad junto con cada uno de sus militantes, esté a expensas de las dos personas en las que jamás ha pensado para hacerlos sucesores de Claudia, pero que son los únicos capaces de garantizar la subsistencia de Morena al menos hasta el 2036.

Andrés Manuel había pensado en Andy como sucesor de la doctora, pero el tipo ha resultado un fiasco como político y como persona. Lo de menos sería empotrarlo como candidato, pero si lo hace, lejos de cometer un imperdonable desacierto, cometería un atentado contra Morena.

Y si a esto se le agrega que su “hermano” Adán le hizo el fuchi a su hijo al manifestar que no será su coordinador de campaña. Futa…

Aunque para las elecciones del 2030 aún falta mucha cuerda, en política los años son un suspiro. De ahí que Andy y su papá ya se anden moviendo.

Pero reitero, ni Morena ni la oposición tienen en la cartuchera a hombres o mujeres con más fuerza política y carisma que Omar o Marcelo y estas son malas noticias para Andrés Manuel y su vástago.

En contrapunto, son excelentes para el grueso de la población. Y es que (lo que sea de cada quién), tanto el Secretario de Seguridad como el de Comercio, son los únicos que pueden sacar a flote y llevar a buen puerto la destartalada y balaceada embarcación en la que navegamos 130 millones de mexicanos.

¿O sabes de otra u otro, lector?

bernagup28@gmail.com