Edil de Tihuatlán, ¿Se va a Morena?
Raymundo Jiménez / Al pie de la letra
La deserción de los nuevos alcaldes que llegaron al cargo de elección popular postulados por algún partido de oposición y que en su mayoría decidieron pasarse a las filas de Morena, no cesa.
Y es que, según trascendió, uno de los munícipes que presuntamente ya anda buscando que lo contacte algún mando estatal del partido guinda o del Gobierno del Estado sería el edil de Tihuatlán, Raúl Hernández Gallardo, quien fue postulado por Movimiento Ciudadano (MC) pero del que se dice que quien realmente lo hizo ganar fue la poderosa estructura electoral del ex alcalde perredista Gregorio “Goyo” Gómez Martínez, el cual, desde las elecciones municipales del 6 de junio del 2021, quedó impedido para participar por segunda ocasión como candidato a esa alcaldía del norte de Veracruz, al ser detenido por diversos delitos el 7 de abril de aquél año.
Desde la prisión, Gómez Martínez fue quien impuso como candidato a su pariente Leobardo Gómez González por la coalición PAN-PRI-PRD, con el presunto compromiso de que toda la obra pública sería para los socios de Goyo, así como los principales cargos administrativos y meter en la nómina municipal a una larga lista de “aviadores”. Pero, meses después, Leobardo se integró a Morena y todo lo acordado obviamente se vino abajo. De acuerdo con algunas versiones, Goyo Gómez, desde la prisión, lo mandó a amenazar y hasta le habría secuestrado por unas horas a su hijo Edwin Leobardo Gómez Ortiz, el cual fue liberado por la intervención de altos funcionarios del Gobierno del Estado.
En las elecciones municipales de junio del año pasado, el aún alcalde de Tihuatlán trabajó abiertamente para la candidata de Morena, en cuya planilla figuraba como candidato a síndico su hijo Edwin Leobardo.
Pero el ganador de la elección fue Raúl Hernández, de MC, cuyo triunfo le fue adjudicado a Goyo Gómez por el apoyo que le brindó desde su casa, luego de que un juez federal le concediera la prisión domiciliaria. Pero no sólo le atribuyeron el triunfo del partido naranja en Tihuatlán, sino también en Papantla, con su candidato Mariano Romero González, y en Poza Rica con Emilio Olvera Andrade, cuyas victorias les fueron revertidas por los tribunales electorales del estado y del Poder Judicial de la Federación a favor de los morenistas Gonzalo Flores Castellanos y Janeth Adanely Rodíguez, en el Totonacapan y en la antigua Petrópolis, respectivamente.
Sólo quedó firme la alcaldía de Tihuatlán, pero pasada la euforia electoral Goyo Gómez fue trasladado de su domicilio particular al reclusorio de Pacho Viejo, en el municipio de Coatepec, dejando en la orfandad a su alcalde ganador Raúl Hernández Gallardo, cuya fidelidad y lealtad a su persona ya se empezó a desvanecer a escasos 35 días de iniciado su gobierno municipal.
Por eso dicen que ahora andaría buscando quien le abra las puertas con el dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, o con algún alto funcionario estatal para anunciar formalmente su pretendido ingreso al hegemónico partido guinda y así controlar él solito el millonario botín de la obra pública, colocar en los principales cargos del ayuntamiento a sus incondicionales y dar de alta en la nómina municipal a las varias “novias” que de pronto le han aparecido, sustituyendo a las recomendadas de Goyo Gómez que ahora ya no serán obligadas a cumplir con las visitas conyugales hasta el frío reclusorio coatepecano.
Al parecer, don Raúl Hernández Gallardo está decidido a deslindarse de quien lo hizo candidato ganador por dos importantes razones: La primera, porque se quedará con todo el millonario negocio de la obra pública, y, la otra, porque ya vio que Goyo no lo puede tocar ni con el pétalo de una rosa, debido a que por su presunta responsabilidad en el crimen del ex diputado federal Nicanor Martínez Olguín, estaría a punto de quedarse por muchos años más en la prisión.
Y la mejor prueba de que Goyo Gómez ha dejado de ser el arrebatado justiciero de todos sus amigos que lo han traicionado, es que ya no se atrevió a eliminar a su pariente, el ex alcalde Leobardo Gómez González, quien ha cobrado mala fama por haber acrecentado de manera desproporcionada e inexplicable su millonaria fortuna.
¿Quién será ahora el que le abra las puertas de Morena o del Gobierno del Estado a su sucesor Raúl Hernández Gallardo? Según trascendió, por el “favorcito” el alcalde emecista estaría dispuesto a soltar… ¡¡hasta diez millones de pesos!! ¿Será? Aparentemente suena inverosímil, pero en la nueva era del “huachicol político” de la 4T, ¡todo se puede esperar!
NUESTRA SOLIDARIDAD CON EL CAMARADA MANUEL ROSETE
Relata nuestro compañero Manuel Rosete Chávez, autor de la columna política Apuntes, que, por prescripción médica, para superar una neuropatía, tiene por costumbre caminar todos los días media hora en la pista del parque xalapeño de Los Berros, rutina que realiza desde hace cuatro meses.
Llega regularmente a las nueve o diez de la mañana y se pone a caminar.
En los días anteriores, debido al intenso frío, no se animó a salir, pero ayer, miércoles 4, lo hizo por dos razones: la costumbre que le requiere este ejercicio para sentirse bien y porque la mañana estaba soleada, muy agradable.
Llegó a las 10:30 al tradicional parque y comenzó su rutina. No había en ese lugar más que otros dos o tres corredores trotando.
Pero reseña que cuando concluía su caminata, a la altura de la estatua de don Miguel Hidalgo y Costilla, el llamado Padre de la Patria –donde tradicionalmente, en los primeros 16 días de cada mes de septiembre, los funcionarios del gobierno del estado suelen montar una guardia de honor en memoria del máximo héroe de la Independencia de México–, se le emparejó un tipo desconocido que sin motivo se le puso enfrente.
Según su descripción, era un sujeto de aproximadamente un metro con noventa centímetros de estatura, de piel oscura, con gorra color azul marino, una camisa elástica que permitía ver su chaleco antibalas, y portaba sobre el pecho una mochila donde guardaba su pistola, la cual no dejó de acariciar mientras platicó con él.
–¿Qué andas haciendo?”, le preguntó al columnista.
–¿Ejercicio, no ves?, le respondió Rosete.
–¡No te hagas pendejo! ¿A qué te dedicas?, le dijo agresivamente.
Relata el periodista que acto seguido caminó hacia su carro y que el tipo amedrentador lo siguió en todo momento. Logró treparse a su vehículo y, “gracias a Dios, salí ileso”. Obviamente, dice que salió “hecho la madre”.
Considera que este desagradable acoso “no es un incidente cualquiera”.
“En un estado con los más elevados índices de violencia al amparo de la impunidad, lo que menos podemos hacer los periodistas es responsabilizar al gobierno de doña Rocío Nahle García; de lo que me pueda pasar, a mí y mi familia, luego de este claro mensaje”, escribió en su texto que anoche publicaron varios medios digitales.
Desde nuestro modesto espacio le expresamos a Manuel nuestra solidaridad, la misma que él siempre ha manifestado en apoyo a los compañeros periodistas que han pasado por situaciones similares o mucho más graves.



