Juan David Castilla
En el marco de la conmemoración de los avances históricos por los derechos de la mujer, un análisis basado en cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) revela una paradoja estructural en el estado de Veracruz, pues a pesar de que las mujeres han conquistado el ámbito académico, su integración al mercado laboral formal sigue estancada.
A nivel nacional, las mujeres ya representan el 53% de la matrícula en educación superior, una tendencia que en Veracruz se refleja en la Universidad Veracruzana y otras instituciones donde la presencia femenina es mayoritaria.
Sin embargo, este éxito educativo no se traduce en autonomía económica, ya que en la entidad veracruzana la participación laboral femenina se mantiene por debajo del promedio nacional de 46%, posicionando al estado entre los últimos lugares del Índice de Competitividad Estatal en términos de igualdad salarial y oportunidades de crecimiento profesional.
El rezago veracruzano se explica en gran medida por la desigual distribución de las tareas de cuidado y el trabajo doméstico no remunerado. Mientras que a nivel federal las mujeres asumen el 73% de estas responsabilidades, en Veracruz, un estado con amplias zonas rurales y estructuras tradicionales aún arraigadas, esta carga suele ser incluso mayor, lo que obliga a miles de profesionistas a abandonar sus carreras o aceptar empleos informales de baja remuneración para poder cumplir con roles familiares.
Esta «brecha de cuidados» funciona como un techo de cristal que impide que el talento femenino veracruzano impulse el Producto Interno Bruto (PIB) estatal, a pesar de que el proceso de industrialización iniciado hace décadas prometía una integración equitativa que nunca se materializó del todo.
La situación en Veracruz presenta matices críticos según la región; mientras que en zonas metropolitanas como Veracruz-Boca del Río y Xalapa se observa una mayor inserción de mujeres en el sector servicios y gubernamental, en el norte y sur del estado persisten elevados índices de embarazo adolescente y analfabetismo funcional que truncan las trayectorias escolares antes de llegar a la universidad.
El IMCO destaca que, para que Veracruz pueda ser un estado competitivo, es urgente transitar de la paridad política, donde el Congreso local ya cumple con la representación equitativa, hacia una paridad económica real.
Actualmente, la diferencia entre la participación de hombres (75%) y mujeres (46%) en México se acentúa en Veracruz debido a la falta de un Sistema Estatal de Cuidados que ofrezca alternativas de estancias infantiles y protección a la maternidad.



