Acciones afirmativas para adultos mayores / Hora cero

Hora cero

Acciones afirmativas para adultos mayores

Luis Alberto Romero

En la tribuna de la Cámara de Diputados, el veracruzano Francisco Javier Velázquez Vallejo, representante del Distrito de Poza Rica, planteó la necesidad de garantizar la participación política de las personas adultas mayores.

La iniciativa abrió un debate que había permanecido en segundo plano, el de una generación que, pese a su peso demográfico, sigue siendo marginal en los espacios de decisión.

De acuerdo con datos oficiales, Consejo Nacional de Población, en México hay más de 17 millones de personas superan los 60 años; precisamente por ello resulta difícil justificar que su presencia en congresos y ayuntamientos sea una excepción.

La propuesta del legislador veracruzano y ex alcalde de Poza Rica resulta congruente con la evolución democrática que México ha registrado en los últimos años.

Las llamadas acciones afirmativas, impulsadas desde organismos como el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, han demostrado ser herramientas eficaces para corregir desigualdades históricas.

Gracias a ellas, hoy existe una mayor presencia de mujeres, personas indígenas, afromexicanas y grupos de la diversidad sexual en los órganos legislativos.

La lógica es que cuando la igualdad formal no es suficiente, se requieren medidas concretas que abran espacios reales de participación. Bajo ese principio, incluir a los adultos mayores parece que va en el sentido del camino que el país está recorriendo.

Sin embargo, la propuesta también obliga a matizar, porque no se trata únicamente de establecer cuotas o porcentajes, sino de evitar que estas medidas se conviertan en simulaciones. El riesgo de las acciones afirmativas es que, en ocasiones, los partidos las cumplen de manera superficial, postulando perfiles sin verdadero respaldo o sin posibilidades reales.

Si la inclusión de adultos mayores se limita a cubrir un requisito, sin fortalecer liderazgos genuinos, el objetivo de fondo se diluye.

Además, la representación no debe reducirse a la edad como criterio único; el reto, en todo caso, está en integrar a los adultos mayores sin desplazar otras agendas igualmente urgentes, manteniendo el equilibrio entre distintos grupos históricamente marginados.

Aun con estos matices, la propuesta de Velázquez Vallejo tiene el mérito de visibilizar una exclusión que ha sido normalizada, porque durante años, la discusión sobre inclusión política ha avanzado, pero ha dejado fuera a un sector que también enfrenta barreras importantes.

Al final, el éxito de esta iniciativa dependerá no solo de su aprobación legal, sino de su implementación efectiva. Si se logra traducir en oportunidades reales de participación, México podría dar un paso más hacia la inclusión de sectores que en los años recientes han sido relegados; de lo contrario, quedará como una buena intención atrapada en el papel.

@luisromero85