Los nuevos tiempos del IPE / Hora cero

Hora cero

Los nuevos tiempos del IPE

Luis Alberto Romero

En el IPE, atrás quedaron los años en los que los retrasos en los pagos de pensiones y prestaciones a los pensionados eran frecuentes y provocaban constantes quejas.

Hoy probablemente parezca lejano, porque de ello han transcurrido más de diez años, pero en la memoria colectiva queda el episodio registrado en diciembre de 2015, cuando un grupo de pensionados y jubilados que exigía pagos atrasados al IPE fue objeto de represión por parte de la policía estatal, durante el gobierno de Javier Duarte.

Los pensionados protestaban frente a Palacio de Gobierno; exigían el pago de aguinaldos y otras prestaciones, cuando fueron agredidos por los elementos policiacos.

Esos hechos terminaron por volver insostenible a un gobierno que se había convertido en símbolo nacional de corrupción. Además, con ese episodio de la historia veracruzana reciente quedó al descubierto el saqueo de que fue blanco un instituto sobre el que descansa el sistema estatal de pensiones.

Esos actos de represión, por cierto, llevaron al ex gobernador Cuitláhuac García, a ofrecer una disculpa pública a los pensionistas agredidos en diciembre de 2015; fue un acto de justicia. El hecho, además, sirvió para que los gobiernos siguientes evitaran usar la reserva técnica del IPE como una caja chica; entendieron que no son recursos de libre disposición, sino parte del sistema estatal de pensiones.

Hoy en el IPE corren otros tiempos; con estabilidad financiera, con una reserva técnica fuerte y con una administración eficiente y transparente, el pago de las pensiones está garantizado; y la amenaza de protestas por la falta de pagos, desactivada.

Si durante la dirección de Daniela Griego, el IPE fue rescatado; y sus finanzas, saneadas, en la nueva etapa el impacto social es evidente.

En su más reciente informe al frente del Instituto, Luis Octavio Hernández Lara dejó en claro que la instrucción girada por la gobernadora Rocío Nahle era en el sentido de privilegiar en cada decisión la dignidad de las personas y la justicia social.

“Frente a la lógica de las cuentas individuales, que prioriza el rendimiento económico sobre el bienestar humano, nosotros reivindicamos el modelo solidario. Defender ese sistema exige disciplina financiera, planeación de largo plazo y una gestión pública donde la eficiencia administrativa fortalezca el sentido social de la institución”, apuntó Hernández Lara al rendir su informe.

La ruta, expuso el director, “prioriza el uso honesto de los recursos y la modernización de procesos”.

Esa fórmula, de gestión financiera responsable, transparencia y eficiencia, ha permitido que los 37,713 pensionistas veracruzanos perciban desde hace más de 7 años sus depósitos sin atraso alguno; pueden cobrar antes, pero nunca después de las fechas programadas.

El impacto de ese trabajo, sin embargo, no se puede medir únicamente en el simple hecho de cobrar a tiempo las pensiones y prestaciones, porque el Instituto es mucho más que eso; al final, cada acción del IPE, cada decisión del equipo  que integra el Instituto, busca la estabilidad financiera pero, ante todo, el bienestar de un sector de la población que puso su vida, sus años más productivos, al servicio de Veracruz; es gente, a fin de cuentas, que merece un trato digno y eso es precisamente lo que recibe.

@luisromero85