Juan David Castilla
La Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS) de Xalapa enfrenta una crisis sostenida debido al estado de la infraestructura hidráulica, la cual registra diariamente entre 20 y 25 fugas en tomas domiciliarias, además de hasta cinco fracturas mayores en la red de distribución principal.
Modesto Rubén Cárdenas Aguilar, gerente de Operación y Mantenimiento del organismo, detalló que esta problemática impacta severamente el suministro en diversos sectores de la ciudad, provocando que aproximadamente la cuarta parte del recurso hídrico se desperdicie antes de llegar a los hogares xalapeños.
A pesar de la movilización de las cuadrillas de reparación, la magnitud de los desperfectos supera la capacidad técnica del organismo, que actualmente logra cubrir solo entre el 60 y 70 por ciento de las incidencias reportadas por la ciudadanía.
La dinámica de distribución por sectores o «tandeos», implementada para gestionar la escasez, se ha convertido paradójicamente en un factor que acelera el deterioro de las tuberías.
Según explicó el funcionario, los cambios constantes en la presión del flujo cuando se reactiva el servicio en una zona provocan fracturas inmediatas en líneas y tomas vulnerables, lo que obliga a cortes de emergencia adicionales para realizar las reparaciones.
Esta situación se ve reflejada en el centro de atención telefónica de la CMAS, el cual procesa un promedio de cuatro mil reportes mensuales, evidenciando una saturación operativa que impide una respuesta inmediata en todos los puntos de la capital veracruzana.
La gerencia de Operación y Mantenimiento subrayó que los esfuerzos manuales de reparación son medidas paliativas que no resuelven el problema de fondo, el cual radica en la antigüedad de la red y la falta de una inversión estructural de gran calado.
Para revertir la pérdida del 25 por ciento del agua potable, el organismo considera fundamental avanzar en un plan de modernización que incluya la sustitución de tuberías obsoletas y una sectorización tecnológica avanzada.
Estas acciones permitirían un control más preciso de las presiones hidráulicas, reduciendo drásticamente el estrés sobre los materiales y optimizando la distribución del recurso en una ciudad cuya topografía y crecimiento poblacional complican la gestión del suministro.
El panorama presentado por la CMAS resalta la urgencia de transitar hacia un modelo de gestión más eficiente en un contexto de estrés hídrico regional.



