Juan David Castilla
La organización ambientalista “Escurrimiento Nahualapa” lanzó una alerta pública ante el posible derribo de un Roble Real con más de 325 años de antigüedad en el municipio de Banderilla.
Los activistas denunciaron que este ejemplar, considerado un baluarte del patrimonio natural y social de la región, se encuentra en riesgo debido a intervenciones que carecen de una base legal clara.
El conflicto se centra en un predio ubicado en la calle Ermenegildo Ocaña, en la zona centro del municipio, donde vecinos y ambientalistas detectaron trabajos de intervención recientemente.
La controversia escaló cuando la asociación señaló que el permiso presentado para justificar las maniobras corresponde en realidad al desrame de un árbol de jinicuil, y no a una intervención sobre el histórico Roble Real, lo que supondría un uso indebido de las autorizaciones ambientales.
Los integrantes de la agrupación civil calificaron la situación como una amenaza grave no solo para el ecosistema local, sino para la memoria histórica de la comunidad. Argumentan que un ejemplar de tales dimensiones y longevidad debería ser protegido bajo la figura de monumento natural, en lugar de enfrentar procesos de tala basados en permisos que presentan inconsistencias administrativas.
Ante la posibilidad de un daño irreversible, la asociación ha solicitado formalmente la suspensión inmediata de cualquier actividad en el sitio. El llamado se extiende a las autoridades estatales y federales en materia ambiental para que realicen una inspección técnica que verifique el cumplimiento de la normatividad y esclarezca el alcance real de los permisos otorgados para ese domicilio.
Finalmente, los activistas exhortaron a la ciudadanía de Banderilla a sumarse a la vigilancia del árbol, enfatizando que la defensa de este tipo de patrimonio requiere una respuesta conjunta entre la sociedad y las instituciones para evitar que el desarrollo urbano pase por encima de la riqueza forestal de la zona.



