Desalojan edificios en Xalapa por simulacro de sismo

Juan David Castilla

Con el sonido de las alertas sísmicas y un despliegue ordenado de brigadas de emergencia, la capital veracruzana participó este miércoles 6 de mayo en el Primer Simulacro Nacional del año.

El ejercicio, diseñado para fortalecer la cultura de la prevención, movilizó a trabajadores, estudiantes y personal de salud en oficinas, escuelas y hospitales de toda la ciudad.

Bajo la supervisión de elementos de Protección Civil, la actividad inició puntualmente a las 11:00 de la mañana, logrando desalojar edificios gubernamentales y centros educativos en tiempos récord.

Según datos preliminares proporcionados tan solo en el primer cuadro de Xalapa participaron aproximadamente mil 200 personas, integradas principalmente por empleados de diversas dependencias estatales y ciudadanos que se encontraban realizando trámites.

Para este simulacro, las autoridades establecieron una hipótesis de sismo de magnitud 8.2 con epicentro en la Brecha de Guerrero, una de las zonas con mayor acumulación de energía sísmica en el país.

Este escenario permitió a las corporaciones de emergencia evaluar la efectividad de las brigadas internas y la capacidad de reacción de la población ante un fenómeno de gran magnitud que podría impactar la zona centro de Veracruz.

Mientras en Xalapa el enfoque fue sísmico, en la zona sur del estado la hipótesis se adaptó a las realidades geográficas de la región, simulando una contingencia por inundación para medir los protocolos de actuación frente a desastres hidrometeorológicos.

El ejercicio preventivo no se limitó a la evacuación física de los inmuebles, sino que incluyó la activación de protocolos de comunicación y mando coordinado entre las fuerzas de seguridad y las brigadas de protección civil. Se informó que, durante las horas posteriores al simulacro, se integrará un reporte general para consolidar la cifra total de participantes en los 212 municipios de Veracruz.

Los resultados obtenidos permitirán identificar áreas de oportunidad en los planes de emergencia de cada institución, asegurando que tanto el sector público como el privado estén preparados para responder con eficacia ante una amenaza real que ponga en riesgo la integridad de la ciudadanía.