Mesa de Redacción
Xalapa, Comunicación Social
Enrique Yasser Pompeyo
En tiempos en los que la descalificación fácil suele imponerse al entendimiento, escuchar un discurso que reivindica el valor del periodismo y la libertad de expresión resulta alentador.
En el marco del Día de la Libertad de Expresión, el coordinador de Comunicación Social del Ayuntamiento de Xalapa, Emanuel Santiago Jiménez, eligió apartarse de los lugares comunes.
No comenzó con referencias históricas ni con definiciones jurídicas. Decidió hablar de personas. De quienes, libreta en mano, detrás de una cámara, frente a un micrófono o con un teléfono celular, salen cada día a documentar la realidad que compartimos.
Ese enfoque no es menor. Reconocer que detrás de cada nota informativa hay horas de trabajo, esfuerzo, dedicación y vocación implica comprender que el ejercicio periodístico trasciende titulares y transmisiones. Significa aceptar que informar es también una forma de servicio público, porque garantiza el derecho de la ciudadanía a estar enterada, a cuestionar y a participar.
El mensaje del funcionario municipal cobra especial relevancia en un contexto nacional en el que la relación entre poder y prensa suele caracterizarse por la confrontación. Frente a ello, Emanuel Santiago planteó una ruta distinta: la del respeto mutuo, el reconocimiento y la construcción de acuerdos.
Su discurso evitó caer en la adulación vacía. Más bien destacó una verdad que a menudo se olvida: los medios de comunicación son también una vía mediante la cual la población expresa sus necesidades, inquietudes y problemas cotidianos. Escuchar esas voces y atender lo que comunican permite a las instituciones tomar mejores decisiones y construir políticas públicas más cercanas a la realidad.
La frase «la libertad de expresión cobra sentido cuando existen voces dispuestas a ejercerla con responsabilidad, profesionalismo y compromiso» resume el espíritu de su intervención. La libertad no sólo es un derecho que debe protegerse; también implica una enorme responsabilidad ética para quienes tienen la tarea de informar y comunicar.
Igualmente significativa fue la disposición expresada por el Ayuntamiento de Xalapa para asumirse como aliado de quienes ejercen la labor informativa. En tiempos de polarización, apostar por el diálogo representa un acto de madurez democrática. La crítica responsable fortalece a las instituciones; el intercambio respetuoso acerca ideas; la comunicación abierta genera confianza ciudadana.
El reconocimiento que el coordinador extendió a las y los periodistas, así como al equipo que lo acompaña, deja una enseñanza pertinente: ninguna sociedad democrática puede prosperar sin voces libres ni sin autoridades dispuestas a escuchar.
La libertad de expresión se honra todos los días mediante el respeto, la tolerancia y la convicción de que una ciudadanía mejor informada es también una ciudadanía más participativa y más fuerte.
En Xalapa, el mensaje fue claro: comunicar no debe ser motivo de confrontación permanente, sino una oportunidad para construir comunidad. Y en una época marcada por la estridencia, esa apuesta por el diálogo merece ser reconocida.
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