Una crónica mundialista; sin tregua de Tláloc, así vivió Xalapa su pasión por el futbol

Redacción Hora Cero

Xalapa, Ver., 11 de junio de 2026.- A las 12:40 horas, la presidenta municipal de Xalapa, Daniela Griego Ceballos, llegó al parque Juárez para ver el partido inaugural del Mundial de Futbol FIFA 2026, y lo hizo así, con orgullo y vistiendo la camiseta negra de la Selección, y no era para menos, también se estrenaba la Zona Fan Municipal, donde la afición esperaba por el triunfo del Tri.

La Presidenta Municipal saludaba a la gente, posaba para la foto, sonreía, pronosticaba: “Vamos a ganar”, hasta que llegó a su lugar, entre el síndico Marco Aurelio Martínez Sánchez, y el secretario del Ayuntamiento, Víctor Hugo Meza Cruz: El Tridente de Xalapa.

Y empezó la fiesta futbolera. La gente esperaba que empezara el México-Sudáfrica en la pantalla gigante que se instaló en el centro del parque Juárez; la chaviza de la Dirección de Juventud rolaba las botellas de agua, las bolsas de palomitas y, desde luego, el comercio del lugar hizo su agosto.

Entonces empezó el desfile de las selecciones participantes del Mundial. Las matracas estallaron, las trompetas sonaban a todo lo que daban, mientras la gente aplaudía, ondeaba las banderas al ver salir a la abanderada de México. “Bravooo”, gritaban, y la Zona Fan ya era una sucursal del Estadio Azteca.

Las familias seguían llegando, llegaban niños y niñas, el papá, la mamá y hasta el bebé en brazos para su primer Mundial. El nervio se sentía en el aire, pero aun así había camisetas verdes por todos lados.

Otros llevaban los sombreros tricolores, las banderitas pintadas en los cachetes y hasta una imitación del trofeo de campeón de la FIFA, porque después de un año de tirarle con todo al TRI, otra vez había que apoyar, había que creer.

Y todo, mientras los gritones de la televisora se sentían bien inspirados: “Son 26 soldados que darán su vida por este país”, decían cuando las cámaras enfocaban a los jugadores de México. Ahí estaban “El Cachorro” Montes, “El Motorcito” Lira, Santi Jiménez, “El Lobo” Jiménez. Los soldados, decían, hasta que sonó el himno de México y todos se levantaron, gritaron, cantaron y entonces no hubo rojos, guindas o azules, todo era verde, todo era poner la mano en el corazón y cantar.

Luego volvieron las trompetas, las matracas, los aplausos, gritos que lo llenaban todo, hasta que a las 1:06 rodó el balón y luego luego empezó el “ole, ole, ole”. Las miradas no se despegaban de la pantalla. “Dale, tócala”, gritaban unos y otros pedían la amarilla mandando saludos a la mamá del árbitro.

Vino el primer tiro de “El Lobo” y el grito de aahhh. Atajadón del portero sudafricano. Pero no importó, porque a los 8 minutos con 35 segundos la Zona Fan explotó: Julián Quiñones clavó el primero.

Como si tuvieran resortes, los fanáticos saltaron. “Gol, gol, gol”, gritaban, la Alcaldesa aplaudía, sonreía, nada era como la felicidad de ir ganando. Todo era alegría, la gente alzaba los puños, aplaudía todo. Con un yuju, celebraba una pared, otro tiro de Quiñones, un centro cortado, un cabezazo de “El Lobo”.

“Ya es mucho, ya es mucho”, decía alguien, y ¡palo de Quiñones!, que unos ya festejaban saltando, con los brazos en alto, pero tuvieron que regresar a sus sillas con la desilusión, porque el segundo pepino nada más no quería caer.

Al 48 la tuvo Brian Gutiérrez, pero “calcetinazooo”, se le fue otra oportunidad. Ni modo. A esperar la complementaria.

Durante el inicio del segundo tiempo todo parecía igual, otra falla de Brian, pero para que el ánimo no decayera otra vez empezaron las palomitas a rolar entre la gente que le entraba duro a la botana y, de pronto, otro festejo. “Rojaa” para Sudáfrica. Los adolescentes se abrazaban, gritaban, festejaban. Ya casi estaba.

Y al 65 “El Vasco” le dio gusto a la grada y metió a Mora, “El Niño Maravilla”, y la gente no podía dejar de aplaudir, sonar las trompetas, las matracas, volver a aplaudir, y todavía no dejaba de hacerlo, cuando al 66 “El Lobo”… “gol, gol, gooool”, gritaba la gente, gritaba la Alcaldesa, gritaban todos, era el primer gol de “El Lobo” en mundiales. Todo era saltos, gritos, ondear de banderas, trompetas y matracas.

Llegó la pausa de hidratación y otra vez se escuchó el grito de “México, México, México”, y ahí ni la Alcaldesa ni el Síndico Único ni el Secretario ni Regidores, Regidoras ni funcionariado se resistieron a entrarle a la ola.

La fiesta ya iba a terminar, al 75 “La Hormiga” saltó al campo, y otra vez todo era emoción, saltos, aplausos, y ni había tocado la bola. El reloj seguía avanzando, partido trabado, hasta que al 83 otra “rojaaaa” para Sudáfrica.

Pero pasaba el tiempo. Unos ya hacían muecas de desaprobación, se rascaban la cabeza, manoteaban, y todo se puso peor al 91. Roja para “El Cachorro” Montes. La gente agachaba la cabeza, se restregaba la cara con la palma de la mano. “Noo”, gritaba, hasta que al 97, el árbitro justo pitó el final, y otra vez todo fue felicidad. “Viva México c…”, gritaba uno, y otro, más exigente, decía “hubieran sido tres”.