Se desborda pasión futbolera en Xalapa

Juan David Castilla

El aire de Xalapa suele ser templado, a veces cubierto por su característico “chipichipi”, pero hoy ardía de expectación. La justa deportiva futbolera más importante arrancaba en casa y la Selección Mexicana medía fuerzas contra Sudáfrica.

Para quienes no pudieron viajar al Estadio Azteca, el corazón de la pasión se mudó al centro de la capital veracruzana. En el parque Benito Juárez, el Ayuntamiento instaló pantallas gigantes para albergar la inauguración y el partido.

Desde temprano, decenas de xalapeños y visitantes de municipios aledaños comenzaron a poblar la explanada del parque. La marea verde no discriminó a nadie: ahí estaban familias enteras, jóvenes con el rostro pintado, e incluso personas en silla de ruedas portando con orgullo la camiseta verde, demostrando que el fútbol es el lenguaje de la inclusión absoluta.

La tarde avanzaba y la tensión crecía. Los comercios y terrazas que rodean el centro colgaron banderas y proyectaron el encuentro. En un conocido local de la zona alta del centro, un grupo de aficionados aguardaba con la mirada clavada en el televisor.

Cuando las notas del Himno Nacional Mexicano retumbaron desde los altavoces, el recinto entero se puso de pie. Espalda con espalda, con las manos firmes y el orgullo a flor de piel, los xalapeños unieron sus voces en una sola que parecía competir con el mismísimo eco del Azteca.

El partido fue adrenalina pura. Cada aproximación de México se vivía con el alma en un hilo. En las calles y terrazas, el gol se presentía. Y entonces, llegó. Cuando el esférico sacudió las redes sudafricanas para poner el marcador a favor de México, Xalapa estalló.

En las mesas repletas de botanas y tarros de cerveza, la gente saltó de sus asientos. Un joven con gorra beige alzó los puños al cielo en señal de victoria frente a la pantalla, contagiando a todos a su alrededor. El grito de «¡gol!» no fue un sonido aislado, sino una onda expansiva que unió a desconocidos en abrazos fraternos.

Afuera, la euforia no se quedó atrás. Una mujer, con gafas de sol sobre la cabeza y la playera de la selección, ondeaba con fervor una bandera tricolor en el aire, mientras la gente a su alrededor aplaudía, sonreía y hacía sonar aplaudidores plásticos con los colores verde, blanco y rojo.

Los xalapeños innovaron el festejo tras el triunfo del Tri. En la calle Juan de la Luz Enríquez, frente a Palacio de Gobierno, lanzaban el balón de una acera a otra, sobre el flujo vehicular, mientras decenas de personas ondeaban la Bandera Mexicana en la escalinata de la Catedral de Xalapa.