Mesa de Redacción
Nahle y el campo veracruzano
Enrique Yasser Pompeyo
Durante muchos años, una de las principales demandas del campo veracruzano fue que el esfuerzo de sembrar se reflejara en un precio justo para las cosechas. Hoy comienza a construirse una respuesta concreta a esa exigencia.
El anuncio de un apoyo conjunto entre el Gobierno de Veracruz y el Gobierno de México para garantizar un precio de siete mil pesos por tonelada de maíz representa mucho más que un incentivo económico.
Significa brindar certidumbre a miles de pequeñas y pequeños productores que, hasta hace poco, se veían obligados a vender su cosecha en apenas tres mil 800 pesos por tonelada, con escaso margen para recuperar su inversión.
La decisión de la gobernadora Norma Rocío Nahle García de aportar mil pesos por tonelada, sumados a los seis mil que cubrirá la Federación mediante Alimentación para el Bienestar, demuestra una visión de coordinación institucional en favor de quienes trabajan la tierra.
Además, el esquema de pago directo elimina intermediarios y garantiza que el beneficio llegue a quien realmente produce.
El respaldo al campo no se limita al precio de comercialización. Los resultados empiezan a reflejarse también en la productividad.
Municipios como Altotonga muestran un crecimiento notable, al pasar de producir alrededor de una tonelada y media por hectárea a cinco toneladas.
Detrás de estas cifras existe una estrategia basada en la tecnificación, con la entrega de semillas mejoradas, drones agrícolas, sembradoras, cosechadoras e implementos que permiten hacer más eficiente el trabajo en el campo.
La política agropecuaria del actual gobierno estatal también se ha traducido en inversiones directas.
En Tantoyuca, por ejemplo, se entregaron apoyos cercanos a los 11 millones de pesos que incluyeron tractores, semilla híbrida de maíz, aspersoras, desbrozadoras y una línea automatizada de cribado y encostalado, fortaleciendo la capacidad productiva de los agricultores.
Todo ello revela una estrategia integral que no se queda en la entrega de apoyos, sino que busca fortalecer cada etapa de la cadena productiva: desde la siembra y el incremento del rendimiento hasta la comercialización con precios justos.
Esa visión cobra especial relevancia en un contexto donde la soberanía alimentaria se ha convertido en un objetivo prioritario para el país.
El campo veracruzano continúa enfrentando desafíos importantes, pero cuando los gobiernos acompañan a los productores con inversión, tecnología, capacitación y mejores condiciones de mercado, se generan oportunidades reales para que la actividad agrícola vuelva a ser rentable.
La apuesta de la administración de Norma Rocío Nahle García apunta precisamente hacia ese objetivo: que producir en Veracruz deje de ser una actividad de sobrevivencia y se convierta nuevamente en un motor de desarrollo económico para miles de familias rurales.
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