San Pedro: La apuesta de Rocío Nahle por el empleo y la estabilidad del sector cañero / Armando Villegas

Armando Villegas

Hablar del ingenio San Pedro es hablar del motor que da vida a la economía en la región de Los Tuxtlas. Más allá de su infraestructura, representa el sustento diario para productores, cortadores, transportistas, más de mil empleados directos y miles de familias que dependen de la zafra. Por ello, la intervención de la gobernadora Rocío Nahle García no es un simple trámite institucional, sino una postura firme en defensa de los trabajadores de la zona.

Con orígenes que se remontan a 1820, este centro azucarero procesa entre 1 y 1.2 millones de toneladas de caña por temporada, de las cuales cerca de 900 mil corresponden a contratos uniformes. Su permanencia ha demostrado una resistencia histórica en la entidad, manteniéndose en marcha a diferencia de lo ocurrido con instalaciones como San Francisco El Naranjal en Lerdo de Tejada o La Concepción en Jilotepec, cuyos cierres en años pasados dejaron severos pasivos laborales y salarios sin liquidar.

No es la primera vez que la planta atraviesa un punto crítico; en 2001, ante complicaciones operativas que amenazaban los ingresos locales, el Gobierno Federal expropió el inmueble para rescatarlo, pasando posteriormente a manos de Grupo Porres Azúcar en 2009 tras su reprivatización. En esta ocasión, la empresa sostiene que la continuidad es inviable bajo el esquema vigente, argumentando que dictámenes técnicos exigen una inversión de varios cientos de millones de pesos para actualizar los sistemas de seguridad y funcionamiento, cifra que sobrepasa sus posibilidades financieras actuales.

Frente a este escenario, la administración estatal decidió intervenir para evitar que una decisión privada derive en un problema social de gran escala. El planteamiento central ha sido revisar a fondo los números, la infraestructura y las alternativas existentes, entendiendo que si hay caña y mano de obra dispuesta, vale la pena agotar todas las opciones antes de considerar un cierre definitivo.

La urgencia del tema llevó a Rocío Nahle a ajustar su agenda en la Ciudad de México para trasladarse directamente a reunirse con los obreros y productores, en un momento en que la contraparte empresarial se encontraba fuera del país. En ese contacto directo se concretó la entrega de apoyos alimentarios inmediatos para hacer frente a la falta de pagos, al tiempo que se abrieron mesas de trabajo con el Gobierno Federal y la iniciativa privada para examinar detenidamente la viabilidad financiera de San Pedro y buscar una ruta que garantice el empleo en la región.