Juan David Castilla
El estado de Veracruz se posiciona como la segunda entidad a nivel nacional con la mayor proporción de ingresos provenientes de transferencias, solo por detrás de Zacatecas, según el análisis de competitividad del IMCO.
En los hogares veracruzanos, las transferencias, que incluyen pensiones, programas sociales, remesas y donativos, representan el 24.8% del ingreso total, una cifra significativamente superior al promedio nacional.
El informe señala que este fenómeno revela una estructura económica local vulnerable, explicada por un alto nivel de informalidad laboral, un dinamismo económico reducido en comparación con los estados del norte y una marcada tendencia de envejecimiento poblacional, factores que obligan a las familias a depender de recursos externos al salario directo para subsistir durante este 2026.
A nivel nacional, aunque el ingreso corriente promedio trimestral creció un 10.6% en términos reales, la realidad en Veracruz se inserta en un contexto de profundas disparidades territoriales.
Mientras estados como Nuevo León registran ingresos trimestrales superiores a los 117 mil pesos, las entidades del sur-sureste, incluyendo a Veracruz, se mantienen alejadas de esas cifras.
La brecha de género también es un factor crítico en la economía local, donde persiste una diferencia del 34% en la percepción salarial; en términos prácticos, por cada 100 pesos que percibe un hombre en el mercado laboral veracruzano, una mujer recibe apenas 66 pesos, acentuando la feminización de la pobreza en la entidad.
La dependencia de las familias veracruzanas de los apoyos externos varía drásticamente según su nivel socioeconómico. Los hogares con menores recursos dependen hasta en un 86% de programas sociales y donativos privados dentro de su rubro de transferencias, mientras que los hogares de mayores ingresos acceden primordialmente a pensiones contributivas derivadas de una trayectoria en la formalidad laboral.
En cuanto al consumo, la inflación en alimentos impacta con mayor severidad a las familias de Veracruz, ya que los hogares más pobres destinan la mitad de su ingreso exclusivamente a la alimentación, dejando un margen mínimo para educación (13%) o salud, este último donde estados del sur como Oaxaca y Guerrero reportan los gastos proporcionales más altos del país ante las carencias de los sistemas públicos.
Para Veracruz, los datos del IMCO subrayan la urgencia de fortalecer el mercado laboral formal para revertir la dependencia de los programas asistenciales.



