Acaba Tránsito de Veracruz con la cacería / Alejandra Herrera

Acaba Tránsito de Veracruz con la cacería

RESULTA Y RESALTA
Alejandra Herrera

RESULTA que… algo cambió en las calles de Veracruz y los automovilistas comenzaron a notarlo desde el inicio de la presente administración municipal.

Durante años manejar por la ciudad significaba también estar pendiente de que no apareciera, prácticamente de la nada, una patrulla de Tránsito para detenerte por cualquier error.

En las administraciones de Fernando Yunes y Patricia Lobeira se generó entre muchos automovilistas la percepción de que los agentes estaban más preocupados por encontrar a quién infraccionar que por ayudar a ordenar la circulación.

Retenes, patrullas y agentes vigilando cualquier movimiento hicieron que para muchos manejar por Veracruz se convirtiera también en estar cuidándose de Tránsito.

Y no se trata de pedir que desaparezcan las infracciones.

Si alguien maneja con el celular en la mano, se pasa un alto, conduce a exceso de velocidad, no lleva sus documentos en regla o pone en riesgo a los demás, por supuesto que debe aplicarse el reglamento, para eso está Tránsito.

El problema comienza cuando la prevención se convierte en persecución y el ciudadano siente que la autoridad está esperando que cometa el más mínimo error para sancionarlo.

RESALTA que… a poco más de ocho meses de haber iniciado el gobierno de Rosa María Hernández Espejo, esa imagen cambió.

Hoy vemos a los elementos de Tránsito en los cruceros, ayudando a agilizar la circulación; afuera de las escuelas ahora que regresaron los niños a clases; atendiendo accidentes o poniendo orden donde realmente hace falta.

Y quizá eso debería ser lo normal, pero durante mucho tiempo en Veracruz dejó de serlo.

Desde que llegó al Ayuntamiento, Rosa María Hernández Espejo dejó clara una instrucción: no quería elementos acosando ciudadanos, sino orientándolos y ayudando a mantener el orden.

Pero ojo, porque dejar de perseguir automovilistas tampoco significa dejar de poner orden.

Ahí están, por ejemplo, los cruces 1×1 que se han instalado en diferentes puntos de la ciudad para tratar de mejorar la circulación y, de paso, fomentar algo que también hace mucha falta, como es la cultura vial. Uno pasa, luego el otro, así de sencillo.

Y hay otro problema que durante años ha generado quejas en las colonias, los llamados autos maceta, vehículos abandonados que ocupan la vía pública, estorban la circulación y en algunos casos llevan meses o hasta años en el mismo lugar.

La actual administración buscó un mecanismo para poder retirarlos dentro de la legalidad, notificando primero y dando oportunidad a sus propietarios de hacerse responsables antes de proceder.

Es decir, se atiende una queja ciudadana, pero también se cuida no atropellar los derechos de nadie y ahí está la diferencia.

No se trata de que Tránsito haya dejado de hacer su trabajo. Se trata de hacerlo de otra manera, el ciudadano también tiene obligaciones como respetar semáforos, límites de velocidad, utilizar el cinturón, dejar el celular mientras conduce y tener licencia y documentos en regla.

Pero una cosa es aplicar la ley y otra muy diferente salir a cazar infracciones.

El agente de Tránsito debe estar para prevenir un accidente antes que para contar multas al final del día; para ayudar a destrabar un crucero antes que esconderse esperando una falta; para orientar al ciudadano antes que verlo como una oportunidad para infraccionar.

Eso parece haberlo entendido la nueva administración municipal. Es cierto que falta mucho por hacer, porque Veracruz sigue teniendo cruceros complicados, conductores irresponsables, autos abandonados y horas en las que el tráfico pone a prueba la paciencia de cualquiera, pero también hay que reconocer cuando las cosas cambian.

Hoy se puede manejar por Veracruz con mayor tranquilidad, sabiendo que cumplir el reglamento sigue siendo obligación de todos, pero sin aquella sensación de que en cualquier esquina hay alguien esperando el menor error para sacar la libreta de infracciones.