Ayotzinapa: Harfuch, ‘salpicado’ / Raymundo Jiménez

Ayotzinapa: Harfuch, ‘salpicado’

Raymundo Jiménez / Al pie de la letra

Ayer jueves, la Fiscalía General de la República (FGR) informó que “como parte del nuevo modelo de investigación, desarrolló el reanálisis de las actuaciones existentes en el caso de la desaparición de 43 normalistas de la escuela normal rural ‘Raúl Isidro Burgos’, de Ayotzinapa, Guerrero, que implicaron nuevos actos de investigación que permitieron acreditar la posible participación de Ángel ‘N’, ex gobernador de ese estado, en el ocultamiento de evidencias para conocer el paradero de los estudiantes, por lo cual fue solicitada, obtenida y cumplimentada una orden de aprehensión en su contra…”

Ah, caramba, ¡qué celeridad la de doña Ernestina Godoy, quien a nueve meses de haber sustituido a don Alejandro Gertz Manero en la FGR le ha dado un giro inesperado a este grave caso que hace 12 años marcó al sexenio priista del ex presidente Enrique Peña Nieto, y que su sucesor, Andrés Manuel López Obrador, de Morena, no pudo resolver en los seis años de su administración pese a que le encomendó la investigación a uno de sus colaboradores de mayor confianza que dejó en 2005 como jefe interino del gobierno de la Ciudad de México: Alejandro Encinas Rodríguez, al que al inicio de su administración presidencial nombró Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, encomendándole por Decreto del 14 de enero de 2019 la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa.

A finales de septiembre de 2023, días antes de salir de la Segob, Encinas presentó el Segundo Informe de la Comisión Ayotzinapa, donde reveló que Omar García Harfuch, ex secretario de Seguridad de la Ciudad de México y precandidato de Morena al Senado de la República, aparecía en los dos informes sobre la desaparición de los 43 normalistas de Guerrero.

Encinas fue cuestionado sobre si el nombre de García Harfuch, actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gabinete de la presidenta Sheinbaum, aparecía en el informe y si había sido mencionado en otras ocasiones en relación a la investigación.

“Está tanto en el primero como en el segundo informe, en donde evidentemente no están los nombres completos. Sí aparece, ahorita que lo veas en el documento (…)”, afirmó Encinas, quien se rehusó a proyectar nuevamente la diapositiva de la presentación donde estaría mencionado el exjefe policiaco capitalino: “Es que si les paso la lámina la van a fotografiar. Está. Así de concreto”, aseguró el entonces subsecretario, quien actualmente es el representante de México ante la Organización de Estados Americanos (OEA), nombramiento que recibió de Sheinbaum el 29 de septiembre de 2025.

Cuando ocurrieron los hechos en Ayotzinapa, en septiembre de 2014, García Harfuch se desempeñaba como coordinador estatal de la Policía Federal en Guerrero.

En agosto de 2022, autoridades señalaron que Harfuch ayudó a construir la ‘verdad histórica’ sobre la desaparición de los 43 estudiantes normalistas, junto con el exprocurador Jesús Murillo Karam, a quien en julio pasado un juez del Centro de Justicia Penal Federal, con sede en el Reclusorio Norte, le canceló la prisión preventiva justificada en la causa penal 307/2022, uno de los dos procesos que enfrenta el ex gobernador priista de Hidalgo, quien por enfermedad le fue otorgada también la prisión domiciliaria.

De acuerdo con algunas versiones periodísticas, García Harfuch habría participado en un cónclave donde se planeó la “verdad histórica” de Ayotzinapa. Esa presunta reunión con Murillo Karam habría ocurrido el 7 de octubre de 2014.

García Harfuch habría sido transferido de Acapulco a Iguala un día después de ese encuentro, es decir, el 8 de octubre de 2014.

La periodista Anabel Hernández, autora de varios libros sobre los nexos del crimen organizado con el poder político en México, publicó el 27 de enero de 2021 una columna en el medio Deutsche Welle, de Alemania, en el que aportaba presuntas pruebas que implicaban al entonces secretario de Seguridad de la Ciudad de México en el caso Ayotzinapa.

La escritora y periodista cuestionó que aún con los testimonios e indicios documentales, la Fiscalía y otrora Procuraduría no habían investigado a García Harfuch “pese a los claros indicios testimoniales y documentales que lo implican en la corrupción de la Policía Federal de Guerrero, y en el ataque y desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa…”

“A través de la Ley Federal de Transparencia, a fines del año pasado obtuve copia de la declaración ministerial del funcionario en el expediente de Ayotzinapa y lo que dijo sobre esa noche. Y lo que éste y otros documentos exhiben es la protección negligente, cómplice e injustificada al jefe policiaco que era el titular de la Coordinación Estatal Guerrero de la Policía Federal (PF) cuando esta corporación, junto con militares del 27 Batallón de Infantería, elementos de la PGR, policía estatal, narcotraficantes y algunos municipales, persiguieron, atacaron y asesinaron a tres normalistas y desaparecieron a otros 43, el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero”.

La periodista señaló que un testigo colaborador de la FGR, identificado como “Juan”, declaró en febrero de 2020 que cuando García Harfuch era el Coordinador de la PF en Guerrero recibía un pago mensual de 200 mil dólares del grupo criminal Guerreros Unidos, célula del Cartel de los Beltrán Leyva, implicados en los hechos, a cambio de ayuda para traficar droga y protección. También pagaban a los subordinados del jefe policiaco, a mandos militares y a elementos del 27 Batallón”.

Y refirió el 24 de enero, la FGR acababa de detener a Luis Antonio Dorantes, quien era el mando de la Base de la PF en Iguala la noche de la masacre –bajo el mando de García Harfuch–, por su implicación en el caso.

Según Anabel, hay seis elementos de prueba irrefutables que implican a García Harfuch en los hechos ocurridos en Iguala:

Uno: la acusación directa y oficial del testigo “Juan”.

Dos: la agenda encontrada a Sidronio Casarrubias cuando fue detenido en octubre de 2014, a quien el gobierno acusa de ser miembro de Guerreros Unidos; en ella estaba el nombre y teléfono de García Harfuch.

Tres: en su expediente policiaco de la Unidad de Asuntos Internos se afirma que desde 2012 reprobó los exámenes de confianza y que en la prueba del polígrafo (detector de mentiras) delató sus vínculos con el crimen organizado.

Cuatro: Luis Antonio Dorantes, entonces detenido, mantuvo informado el 26 de septiembre de 2014 a García Harfuch de todo lo que ocurría en la base de Iguala, según los documentos que obran en el expediente de la propia FGR, y de los cuales Anabel asegura tener copia. La periodista señala que Dorantes, antes de los hechos de Iguala, también tenía un negro historial en su expediente laboral de la PF.

El quinto elemento es la investigación realizada por la Unidad de Asuntos Internos de la PF en 2017, en la cual se revela que la PF en Guerrero estaba penetrada por el crimen organizado. Dorantes y muchos otros elementos de la corporación bajo el mando de García Harfuch, trabajaban para narcotraficantes.

Y el sexto hecho que anota la columnista y que en su opinión incrimina a García Harfuch, es su propia confesión ante la PGR. De acuerdo al expediente Ayotzinapa, sólo había sido llamado a declarar una sola vez sobre el caso, pese a que era el responsable oficial, legal y operativamente hablando, de la Coordinación Estatal Guerrero de la PF y mando superior de la Base de la PF en Iguala cuando ocurrieron los hechos.

La declaración fue dada el 25 de abril de 2016, es decir, un año siete meses después de los hechos, en calidad de “testigo”. Está en el expediente AP/PGRlSDHPDSC/OI/001/2015 y hasta ahora era desconocida. El jefe policiaco, cuya propia corporación le abrió un expediente interno por faltar a la verdad, declaró:

“Fui nombrado como Coordinador Estatal de la Policía Federal en el Estado de Guerrero apartir del doce de febrero del año dos mil trece, teniendo como funciones principales la inspección y vigilancia de las vías federales de comunicación en el Estado de Guerrero, así como la atención a accidentes, la imposición de infracciones vehiculares, actividades que tenían como prioridad la prevención de delitos federales en la zona de actuación descrita…”, describió.

Trató de deslindarse diciendo que desempeñó el “cargo” hasta el 7 de septiembre de 2014, «ya que me fue notificado que a partir del ocho de septiembre de dos mil catorce y hasta nueva orden me tenía que trasladar al Estado de Michoacán para apoyar a la División de Gendarmería en la puesta en marcha de sus operaciones iniciales en ese Estado, como lo acredito con el original del oficio número PF/DSR/CEG/2724/2014, de fecha seis de septiembre de dos mil catorce, por medio del cual notifiqué la superior instrucción dada al de la voz….”

Según su escueta declaración, él, como Coordinador de la PF en Guerrero, nombró como sustituto a José Antonio Cabrera Méndez, su subordinado al igual que Dorantes, «para que se desempeñara como suplente de la Coordinación Estatal Guerrero de la Policía Federal… en virtud de lo anterior, no tengo mayores elementos o conocimiento de los hechos que investiga esta autoridad…”, dijo García Harfuch.

Policías consultados que han ocupado cargos similares explicaron a la columnista que, cuando el Coordinador Estatal tiene que dejar el lugar de adscripción, ya sea por vacaciones, enfermedad o comisión, el que deja de encargado, en este caso Cabrera Méndez, tiene que informarle de las novedades diarias cada 24 horas y de las relevantes en el momento en que sucedan. Aún con la escueta declaración, García Harfuch se implicó así mismo en el caso, porque por ley, por reglamento, siguió girando instrucciones de lo que debía hacer la PF en Guerrero, tanto a Cabrera Méndez, como a la base de la PF en Iguala.

Es por esa razón de mando, de responsabilidad, que Luis Antonio Dorantes, ahora detenido, envió el 26 de septiembre de 2014 varios oficios girados a García Harfuch en su calidad de Coordinador Estatal de la PF en Guerrero, sobre movimientos de personal de la PF. Anabel tiene copias de dichos oficios y asegura que por supuesto las tiene la FGR. Dorantes también mandó oficios en tiempo real a la Coordinación Estatal Guerrero de la PF referente a los estudiantes y los disturbios de esa noche. Y también le envió más documentos a García Harfuch en días posteriores, por ejemplo, el 28 de septiembre.

Eso prueba que, contrario a lo que declaró García Harfuch, él sí era responsable de la coordinación ese día, e incluso el 27 y 28 de septiembre, cuando según el testigo “Juan” se consumó el exterminio de los 43 normalistas con la complicidad del Ejército y la PF.

La columnista afirma que en realidad no existe ni un solo documento en el archivo laboral de García Harfuch en la PF ni en el expediente Ayotzinapa, de acuerdo a la información obtenida a través de la ley Federal de Transparencia, donde exista el oficio de una orden de comisión dada por un superior ni por ningún mando de la PF como lo marca la normatividad y la ley para ir a Michoacán.

Lo único que existe es un documento fechado el 7 de septiembre de 2014 en Acapulco, Guerrero, sin ningún sello oficial, sin número de oficio ni folio, en el cual se ordena a sí mismo ir a Michoacán. SI, él se ordena a él en un documento sin sellos de ninguna índole “en cumplimiento de órdenes superiores telefónicas”, pero nunca señala quién le giró esas órdenes. Además de que en la PF la normatividad exigía que todas las comisiones fueran por escrito, selladas y firmadas por el superior como ocurrió en todo el expediente de García Harfuch sobre comisiones anteriores a esa.

La prueba de que Omar García Harfuch nunca dejó de ser titular de la Coordinación Estatal Guerrero de la PF es otro documento, del cual la periodista tiene copia, sin número de oficio ni folio, firmado por él como titular de la Coordinación, fechado el 22 de septiembre de 2014, donde supuestamente se vuelve a ordenar así mismo ir a Michoacán.

Añade que existe un oficio enviado por García Harfuch a Manelich Castilla Cravioto, entonces titular de la División de Gendarmería, fechado el 6 de septiembre de 2014, en el cual le notifica que por «instrucción superior” iría a Michoacán a apoyar a la División de Gendarmería, cuando habría tenido que ser un superior de García Harfuch quien girara ese oficio a Castilla Cravioto, y no él. Esa es la prueba, según él, que lo deslinda.

Anabel Hernández concluye que, en realidad, la investigación que realizó sobre dicho escrito de comisión a Michoacán, todo indica que es apócrifo. El único oficio válido y oficial de comisión en esa época dado al ahora jefe de la policía de la CDMX está firmado el 23 de octubre de 2014 por el titular de la PF, Enrique Galindo, en el que lo comisiona a la División de Gendarmería en la Ciudad de México. Llama la atención que exactamente ese mismo día, 23 de octubre de 2014, Dorantes, el policía ahora detenido, presentó su renuncia definitiva a la PF.

Eso significa que el día de los hechos en Iguala y en toda la corrupción y penetración del crimen organizado de la PF e Guerrero, Omar García Harfuch siguió siendo el titular, era jefe de todos los policías que participaron en el ataque, recibió los reportes de lo que ocurría y giró órdenes. Al final de esa noche 3 estudiantes fueron asesinados y 43 desaparecidos.

En aquella única declaración la PGR le hizo tan solo cinco preguntas, ninguna sobre los hechos en Iguala.

En una de las respuestas, siguiendo la línea de la falsa “verdad histórica”, García Harfuch señaló que lo único que sabía de Iguala en materia de seguridad e investigaciones era que “la problemática focalizada en Iguala tenia que ver con el Presidente Municipal José Luis Abarca Velázquez…” por comentarios del gobierno de Guerrero. Pero inmediatamente después se contradijo cuando le preguntaron si tenía conocimiento del grupo delictivo Guerreros Unidos, el cual tenía presencia en Iguala. El policía dijo que sí tenía conocimiento por las tareas que realizaba la PF, y con palabras muy generales dijo que algunos de sus miembros habían sido detenidos gracias a su trabajo, pero no pudo dar ningún nombre. En cambio, cuando le preguntaron del grupo rival Los Rojos, dio cinco nombres de las personas que habían logrado detener.